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Un Siglo de Borges
 

 

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Un Siglo de Borges Xul Solar
Un Siglo de Borges Evaristo Carriego
Un Siglo de Borges Manuel Mujica Lainez
Un Siglo de Borges Victoria Ocampo
Un Siglo de Borges Carlos Mastronardi
Un Siglo de Borges Ernesto Sábato
Un Siglo de Borges Adolfo Bioy Casares
Un Siglo de Borges De Pablo Neruda a Oliverio Girondo
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Laprida 1214 - Xul Solar
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Un Siglo de Borges



Casa de Xul Solar.

 

A esta casa Borges concurrió muchas veces para visitar a su admirado Xul Solar. A las largas divagaciones sobre arte, letras, filosofía, esoterismo y ajedrez, se deben agregar sesiones de lecturas de sus predilectos autores comunes y esotéricos, como Swedenborg y Blake. Actualmente, funciona allí el Museo Privado Xul Solar. Horario: 14 a 20. Teléfono: 4824-3302.

MURAL. Xul Solar y su amigo viajaban hasta la estación del subterráneo Bulnes, bajo la avenida Santa Fe, a donde Borges asistía a una explicación del nuevo mural de 15 metros por 1,80 realizado por Alfredo Guido , quien solía relatar la anécdota. El mural, en material cerámico colorido, representa diversos mitos indígenas y populares del norte argentino. Entre otros, la Salamanca, designación de una cueva donde se reúne el diablo con sus seguidores. Existe cierta correspondencia con el Doctor Fausto.

OTRA CABALA. Borges recordaba que su amigo Xul Solar aconsejaba que para Año Nuevo, lo que uno hiciera esa noche acabaría por convertirse en lo que se haría todo el resto del año. Por eso Borges, insistía en aceptar esa recomendación cabalística, y decía que él no se iba a dormir sin antes escribir algunas líneas o ponerse a leer algún poema para que se cumpliera el presagio.

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Catálogo del Museo Nacional de Bellas Artes. Obra de 1923.

 

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Honduras 3784 - Evaristo Carriego
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Construida en 1890, la casa del poeta entrerriano Evaristo Carriego, vecino y amigo del padre de Borges, aún se la puede visitar en Honduras 3784. Actualmente es sede de una biblioteca del Gobierno de la Ciudad, que lleva su nombre y conserva muebles y objetos de época. Borges se llevó en su viaje a Europa la edición de Misas herejes, que Carriego le había regalado a su padre y, según él mismo, jamás se cansó de releerla.



Frente de la actual Biblioteca Evaristo Carriego

 

POEMA. Carriego, le dedica un poema a la madre de Borges en el que vaticina el destino literario de su hijo Jorge Luis, cuando éste tenía tan sólo 9 años. "Y que tu hijo, el niño aquel (...) que dará la uva eximia del vino de la Canción" dice un tramo de aquellos versos. Borges contaba que la última vez que lo vio, en 1912, poco antes de que muriera de tuberculosis a los 29 años, fue en el jardín de la casa de Serrano 2147. Ese día, al despedirse, Carriego saludó a su madre en francés, exhibiendo, de ese modo, con humor, sus avances en el estudio de ese idioma.

 

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O'Higgins 2100 - Manuel Mujica Lainez
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"Yo sólo puedo hablar de mis coincidencias con Borges. Ingresamos juntos a la Academia de Letras; cuando a él le dieron el Primer Premio Nacional, a mi me dieron el segundo, cuando él era presidente de la Sade, yo era vicepresidente. El siempre fue muy bueno conmigo", afirmó Mujica Lainez.

JUNTOS. Borges y Manucho, como se apodaba al autor de La casa y de Bomarzo, compartieron muchos momentos juntos. Una de esas veces tuvo lugar durante un acto público, el 10 de marzo de 1978, en la Feria del Libro. Manuel Mujica Lainez vivió prácticamente toda su vida en O´Higgins, al 2100, en el barrio de Belgrano, a pasos de las Barrancas.

Borges y Manuel Mujica Lainez.

 

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Rufino de Elizalde 2831 - Victoria Ocampo
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Casa de Victoria Ocampo a mediados de siglo

 

La directora de Sur fue la primera en advertir la importancia de los escritos de Borges, al punto de instalar la idea de "literatura fantástica" y convertirla definitivamente en un nuevo género de la lengua castellana.

DESAGRAVIOS. En 1956, Borges comenzó a ejercer la titularidad de la cátedra de Literatura inglesa y norteamericana, en la facultad de Filosofía y Letras, y también recibió el Premio Nacional de Literatura. Era un modo de recompensar al escritor que había tenido que renunciar a su modesto cargo en la Biblioteca Miguel Cané. Tiempo antes, el partido peronista en el gobierno, le había dado traslado, desplazándolo -quizá a modo de revancha algo más que literaria- a inspector de ferias. Por su parte, la madre de Borges, también por aquella política imperante, fue llevada presa junto a su hija y acabó cumpliendo arresto domiciliario, debido a su avanzada edad (tenía 78 años), en el departamento de la calle Maipú. Para la época del premio Nacional, su amiga, Victoria Ocampo, le ofreció a Borges una recepción en Rufino de Elizalde 2831, construcción que por seguir la moda de Le Corbusier, se había convertido en un escándalo para el más tradicional sector social del aristocrático Barrio Parque.



Victoria, la madre de Borges y el escritor.

 

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Carlos Mastronardi
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Cuando en su cándida juventud arribó desde la provincia natal de Entre Ríos, sus relaciones literarias le hicieron creer, según él mismo decía, que el suburbano barrio del Once era pleno centro de Buenos Aires. Borges, en distintas oportunidades, lo señaló como uno de sus más agudos y mejores amigos. Destacaba su modalidad de expresarse mediante paradojas y de llegar infaltablemente tarde a todas sus citas. Borges añadía que cuando iban juntos a alguna reunión, su amigo, para alcanzar la impuntualidad, lo obligaba a dar varias inútiles vueltas a la manzana. También reconocía la capacidad ensayística de Mastronardi, y gustaba recitar su poemario Luz de provincia, a partir del verso inicial: "Un fresco abrazo de agua la nombra para siempre". Mastronardi, en 1968 tuvo a su cargo una antología en edición popular, donde incluyó los textos que consideró más representativos de Borges como, por ejemplo, El espantoso redentor Lázarus Morel; Hombre de la esquina rosada; Tlön Uqbar, Orbis tertius; Las ruinas circulares; Funes el memorioso; El inmortal y El Aleph.

 

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Humberto I y Defensa - Ernesto Sábato
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Sin duda, los intelectuales difícilmente mantengan relaciones cordiales, mucho tiempo seguido. Y los argentinos no son una excepción. Borges se refería a sus amistades, cuando la muerte ya había sellado cualquier posible desavenencia. Y los golpes militares, el autoritarismo, la endeblez de los resortes de la democracia y la educación, no facilitaron tampoco la convivencia a sus sectores ilustrados. Con los años, Borges mantuvo polémicas, rivalidades, animadversiones y hasta cruce de cartas en los diarios con colegas docentes, que lo admiraban y le habían dedicado importantes estudios críticos (Jaime Rest, El laberinto del universo. Borges y el pensamiento nominalista, 1976) aunque sin reverenciarlo. Algo que él jamás auspició, ni toleró de nadie. En este sentido, el díscolo genio de Ernesto Sabato tuvo sus encontronazos con el autor del poema El general Quiroga va en coche al muere. Aunque finalmente, a pocos meses de que sobreviniera el golpe militar de 1976, se reunieron para una serie de conversaciones programadas, que aparecieron con el título de Diálogos.

 

EVOCACION. "Cuando todavía yo era un muchacho, versos suyos me ayudaron a descubrir melancólicas bellezas de Buenos Aires: en viejas calles de barrio, rejas y aljibes de antiguos patios (...). Más tarde, cuando lo conocí personalmente en Sur , supimos conversar sobre Platón o Heráclito de Efeso, con el pretexto de vicisitudes porteñas. Años más tarde, ásperamente, la política nos separó. Porque así como Aristóteles dijo que las cosas se diferencian en lo que se parecen, en ocasiones los seres humanos llegan a separarse por lo mismo que aman. (Artículo firmado por Ernesto Sabato, publicado en el diario Clarín en 1996).

 

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Posadas 1650 - Adolfo Bioy Casares
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La subida de Eduardo Schiaffino,
sobre la que daba el estudio de Adolfo Bioy Casares

 

Adolfo Bioy Casares, quince años menor que Borges, ha dicho que su primer encuentro con él se remonta a 1932, en una reunión en San Isidro, en la antigua casona que heredó Victoria Ocampo. Para el novelista de La invención de Morel (que inspiró al cineasta francés Alain Resnais) "encontrar a Borges a sus treinta y tres años fue como entrar a la literatura viva" . De la señorial casona, frente al río de la Plata, en la provincia de Buenos Aires, Borges regresó con Bioy en su auto. Y desde entonces, fueron amigos para toda la vida. Borges fue testigo de casamiento de Casares con la escritora Silvina Ocampo, hermana menor de Victoria y, juntos, organizaron célebres reuniones literarias sobre todo en la primera de los sucesivos domicilios. Bioy aparece con su nombre y como personaje, en el cuento Tlön Uqbar, Orbis Tertius.

 

PEDANTERÍA. "La gente suele decir que Bioy Casares es discípulo mío, simplemente por razones cronológicas, pero la verdad es que yo no le he enseñado nada y él me enseñó a mí muchas cosas. Yo le debo mucho a Bioy Casares, como amigo y como escritor también. El fue curándome, digamos, él me curó un poco de Lugones, un poco de Quevedo. Un poco de Joyce, también, o mucho. Y él me ha llevado a mí a ser, ahora, un escritor -por lo menos aparentemente- sencillo. Yo tendía siempre a la pedantería, al arcaísmo, al neologismo, y él me curó de todo eso. Sin decirme una palabra. Simplemente dando por descontado que yo compartía esos juicios suyos...".



Bioy y Borges

 

ALIAS. Honorio Bustos Domecq, con el que Bioy y Borges firmaron paródicos relatos, combina los apellidos de sus abuelos. Bustos, por parte de Borges, un antepasado cordobés; y Domecq, por parte de Bioy, a quien éste le atribuyó la introducción del coñac en Londres.

 

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De Pablo Neruda a Oliverio Girondo
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(Suipacha 1444)
En 1924 realiza un prólogo para el libro La calle de la tarde, de Norah Lange quien había sido discipula del cuentista Horacio Quiroga, con quien mantuvo una profusa correspondencia. Esta escritora, posteriormente se casó con el poeta Oliverio Girondo, e instalados en una residencia sobre la bajada de calle Suipacha 1444 (actual sede de la dirección del museo Isaac Fernández Blanco) dieron célebres fiestas a las que concurrieron Neruda, Lorca, González Tuñón, Conrado Nalé Roxlo, Margarita Aguirre, Olga Orozco y Enrique Molina, entre muchos otros literatos, y gente vinculada al arte. Existen curiosas fotos donde los asistentes aparecen disfrazados de marineros, calzando escafandras, así como algunos lucieron vestimentas de dioses marinos, para celebrar el éxito de la obra de teatro La cola de la sirena, de Nalé Roxlo, periodista de Crítica, poeta de la publicación literaria Martín Fierro y amigo de la casa. (Actualmente el lugar es sede anexa de la Dirección del Museo Fernández Blanco, Teléfono: 4322-0272).