Himno Nacional Argentino


El 11 de Mayo de 1813 la Asamblea General Constituyente aprueba el texto presentado por Vicente López y Planes, confiriéndole el carácter de "Única Canción de las Provincias Unidas". Blas Parera escribió la música entre el 12 y el 28 de Mayo del año 1813. A partir de entonces sufre diversas modificaciones, hasta que en 1860 el maestro Juan P. Esnaola presenta su segunda versión, basada en el original de Blas Parera, la que es aceptada como versión Oficial por decreto del Gobierno Nacional de fecha 24 de Abril de 1944.

Letra: Vicente López y Planes
Música:
Blas Parera

I
¡Oíd, mortales!, el grito sagrado:
¡Libertad, libertad, libertad!
Oíd el ruido de rotas cadenas:
Ved en trono a la noble igualdad.
Se levanta a la faz de la Tierra
Una nueva y gloriosa Nación:
Coronada su sien de laureles
Y a sus plantas rendido un león

Coro
Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos,
O juremos con gloria morir.

II
De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar:
La grandeza se anida en sus pechos
A su marcha todo hacen temblar.
Se conmueven del Inca las tumbas
Y en sus huesos revive el ardor,
Lo que ve renovando a sus hijos
De la Patria el antiguo esplendor.

Coro
Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos,
O juremos con gloria morir.

III
Pero sierras y muros se sienten
Retumbar con horrible fragor,
Todo el País Se conturba por gritos
De venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia
Escupió su pestífera hiel.
Su estandarte sangriento levantan
Provocando a la lid más cruel.

Coro
Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos,
O juremos con gloria morir.

IV
¿No los veis sobre Méjico y Quito
Arrojarse con saña tenaz,
Y cuál lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y La Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
Luto y llantos y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
Todo pueblo que logran rendir?

Coro
Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos,
O juremos con gloria morir.

V
A vosotros se atreve, argentinos,
El orgullo del vil invasor.
Vuestros campos ya pisa contando
Tantas glorias hollar vencedor.
Mas los bravos que unidos juraron
Su feliz libertad sostener,
A estos tigres sedientos de sangre
Fuertes pechos sabrán oponer.

Coro
Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos,
O juremos con gloria morir.

VI
El valiente argentino a las armas
Corre ardiendo con brío y valor,
El clarín de la guerra, cual trueno,
En los campos del Sud resonó.
Buenos Aires se pone a la frente
De los Pueblos de la ínclita Unión,
Y con brazos robustos desgarran
Al ibérico altivo león.

Coro
Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos,
O juremos con gloria morir.

VII
San José, San Lorenzo, Suipacha.
Ambas Piedras, Salta y Tucumán,
La Colonia y las mismas murallas
Del tirano en la Banda Oriental,
Son letreros eternos que dicen:
Aquí el brazo argentino triunfó,
Aquí el fiero opresor de la Patria
Su cerviz orgullosa dobló.

Coro
Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos,
O juremos con gloria morir.

VIII
La victoria al guerrero argentino
Con sus alas brillantes cubrió,
Y azorado a su vista el tirano
Con infamia a la fuga se dio;
Sus banderas, sus armas se rinden
Por trofeos a la Libertad,
Y sobre alas de gloria alza el Pueblo
Trono digno a su gran Majestad.

Coro
Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos,
O juremos con gloria morir.

IX
Desde un polo hasta el otro resuena
De la fama el sonoro clarín,
Y de América el nombre enseñando
Les repite: ¡Mortales, oíd!
¡Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud!
Y los libres del mundo responden:
¡Al gran Pueblo Argentino, Salud!

Coro
Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos,
O juremos con gloria morir.