Museo de Bellas Artes
de la Boca
"Benito Quinquela Martín"
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Quinquela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Benito Quinquela Martín

Amigo y Benefactor

Quinquela, un tributo a la amistad
Nacimiento de La Peña
La Orden del Tornillo

Quinquela, benefactor

 

Quinquela, un Tributo a la Amistad

Nacimiento de La Peña

La Peña fue un lugar donde se concentró la vida literaria y artística de la ciudad de Buenos Aires. Allí se organizaban conciertos, exposiciones, conferencias, audiciones poéticas, lectura y comentarios de libros.

Entre los artistas e intelectuales que desfilaron por la Peña, se encontraban: Alfonsina Storni, Baldomero Fernández Moreno y Juana de Ibarbourou. Fue escenario de grandes conciertos interpretados por el gran pianista Arturo Rubinstein y Ricardo Viñes, entre otros. También expusieron allí sus esculturas Riganelli, Capurro y Luis Perlotti.

Tuvo su origen en el café de La cosechera de la calle Perú y Avenida de Mayo pero más tarde se trasladó al sótano del Café Tortoni, gracias a la generosidad del dueño del lugar el señor Pedro Curuchet, quien dejó asentadas las premisas para esta agrupación. "Aquí se puede conversar, decir, beber, con mesura y dar de su savoir faire la medida. Pero solo el arte y el espíritu tienen el derecho de sin medida manifestarse aquí. Palabras de Pedro Curuchet, dueño del café Tortoni, cuando le ofrece el sótano del café al Grupo de La Peña."

Entre sus asiduos asistentes se encontraban, Francisco Isernia, Tomás Allende Iragorri, Antonio González Pintos, Juan de Dios Filiberto, Carlos de Jovellanos, y Quinquela Martín, uno de sus principales fundadores y animadores de esta peña.

La Peña quedó inaugurada en mayo de 1926, y la finalidad que persiguió fue fomentar la protección de las artes y las letras, sobre la base de un criterio ecléctico.

También se rindió homenaje a artistas desaparecidos. Tal fue el caso de Alfonsina Storni, fallecida el 25 de octubre de 1938, compañera de La Peña, a quien el escultor Luis Perlotti, levantó en la Rambla de Mar del Plata, un monumento, que recuerda a nuestra querida e inolvidable poetisa.

La Orden del Tornillo

Desaparecida la Peña, el grupo de artistas e intelectuales que allí se daban cita, comenzaron a hacerlo en el Atellier de Quinquela, de la Vuelta de Rocha. Así fue como todos los domingos se reunían en ese lugar.

En cierta oportunidad el ceramista y amigo de Quinquela,  Lucio Rodríguez, llamado el poeta de las pátinas, le propuso una idea jocosa, divertida y fuera de lo común. Consideró que los locos debían ser merecedores de honores y agasajos. Llamaron locos a aquellas personas cultoras de la verdad, del bien, y de la belleza de espíritu. Así nació en 1948 La orden del Tornillo eligiéndose a Quinquela Gran maestre de la Orden.

Todos los que se destacaron por su bonomía espiritual, fueron premiados y agasajados, dejando a un lado el cargo o jerarquía que dentro de la sociedad pudiesen ocupar. Entre ellos se encontraba a un número variado de personas que se desempeñaban como artistas, embajadores, benefactores, músicos, periodistas y poetas.

"La ceremonia consistía en una comida, una serie de humoradas y la entrega del Tornillo. Luciendo mi uniforme de gran maestre, con abundancia de jalones y orlado de simbólicos tornillos, entrego a los nuevos miembros de la Orden el diploma que los acredita como tales... y coloco con aparente solemnidad la preciada condecoración, consistente en un gran tornillo dorado, que pende de un cordón de color."

Alrededor de trescientas, fueron las personas a las que Quinquela les rindió homenaje a lo largo de estos encuentros.

Quinquela benefactor

"Cuanto hice y cuanto conseguí, a mi barrio se lo debo. De ahí el impulso irrefrenable que inspiró mis fundaciones, todas ellas afincadas en la Boca. Por eso mis donaciones no las considero tales, sino como devoluciones. Le devolví a mi barrio buena parte de lo que él me hizo ganar con mi arte. Los dos los siento como fundidos dentro y fuera de mí mismo." 

Quinquela donó al barrio de La Boca, cinco terrenos, que se convirtieron en instituciones con fines diferentes, beneficiando a la comunidad en su conjunto.

Muchas veces por querer llevar adelante sus proyectos, se vio envuelto en una serie de inconvenientes burocráticos, que hicieron temer la realización de cualquiera de sus obras, pero al final de todo, logró su cometido.

El 19 de julio de 1936, se inauguró su más ansiado proyecto, la Escuela-Museo, Pedro de Mendoza. Debió enfrentar la oposición de las autoridades del Consejo de Educación, por querer decorar el interior de las paredes de la Escuela. Argumentaban que las aulas decoradas distraerían la atención de los estudiantes. lQué ironía!. Lo que más ansiaba hacer Quinquela, se lo negaban.

En el artículo aparecido en el diario Crítica, el 17 de agosto de 1933, titulado Quinquela Martín regaló un gran terreno para construir tres escuelas, afirmó "Los niños reciben instrucción en edificios no sólo fríos desde el punto de vista físico sino, lo que es más importante, desde el punto de vista moral. Yo me proponía al presentar mi iniciativa a consideración de] Consejo, abrir un horizonte nuevo al niño ¿Qué mejor vehículo, para su imaginación e inteligencia, que rodearlo de un ambiente artístico?."

Pero Quinquela, hizo caso omiso a la negativa. Preparó en su taller, sobre chapas de celotex, los motivos que adornan la Escuela. Sólo un mural pudo pintar al fresco, Carnaval en La Boca, los demás debió colocarlos sobre las paredes del edificio.

Consideraba, además, la técnica de la pintura mural como una necesidad patriótica y daba el ejemplo de un país como México, donde sus artistas habían desarrollado esta técnica en diversos edificios de carácter público: mercados, iglesias, escuelas y teatros. "Necesitamos una pintura mural inspirada en nuestro pasado histórico, en nuestro folklore, en la lección moral del trabajo. Los gobiernos deben proteger esta rama del arte. La pintura mural es una necesidad patriótica." 

Quinquela, fundó así la primer Escuela-Museo del país. Dos años después se inauguró el primer Museo de Bellas Artes de la Boca, en el mismo edificio de la Escuela. En este Museo, Quinquela quiso que estuviesen representadas no solamente sus obras sino la de otros artistas argentinos en sus distintas disciplinas: escultura, dibujo, grabado y pintura. Así, lo dejó expresado en el reglamento publicado por el boletín del Consejo: "El Director del Museo se obligará a mantener a éste dentro de la línea tradicional figurativa es decir, deberá el Museo representar la realidad argentina, para difusión de la cultura popular y de los niños. Por lo tanto no podrán ingresar al Museo obras abstractas o sus derivados, ni futurismos, ni tachismos u otros ismos, por haber ya en la Capital muchos destinados a esas tendencias."

En 1944, Quinquela donó el terreno contiguo a la Escuela, Pedro de Mendoza. En él se levantó el Jardín de Infantes, inaugurado el 23 de octubre de 1948.

La decoración estuvo a cargo del pintor Roberto Rannazzo y representa escenas y personajes infantiles. También Quinquela hizo su aporte, a través de un gran mural, Descargando zapallos, de 4,30m. x 5,00m. en esmalte sobre hierro, donde se representa un motivo portuario. En los distintos ámbitos de la escuela como las aulas, los patios y la cocina reina el color así como también en los recipientes donde comen y toman la leche los chiquitos.

Años más tarde, Quinquela hizo otra donación. Esta vez fue un terreno que se encuentra ubicado al lado de la Escuela Museo, destinado a la construcción de un Salón - Teatro de actos para niños. El presidente del gobierno provisional de la Nación, el general Pedro Eugenio Aramburu, por nota del 14 de octubre de 1957, hizo saber su voluntad de aceptar la donación y que "reafirmaba la simpatía con que recibía mi generoso gesto."

En el teatro, Quinquela, colaboró con la decoración, pintando ocho grandes murales, seis de ellos de 4 m. de ancho x 6 m. de alto, destinados al teatro y otros dos de 4 m. x 4 m., para el vestíbulo del mismo. Finalmente el teatro de la Ribera quedó inaugurado en el año 1971.

La escuela primaria Pedro de Mendoza, el Museo de Bellas Artes de la Boca, el Museo de Escultura al Aire Libre ubicado en la terraza del 20 piso del Museo, el Jardín de Infantes, el Teatro de la Ribera y la casa estudio Benito Quinquela Martín ubicada en el 30 piso del Museo, donde podemos ver una colección de sus obras, muebles, y demás objetos de su pertenencia, edificados todos sobre terrenos donados por Benito Quinquela Martín, son propiedad del Consejo Nacional de Educación. Estos edificios tienen la particularidad de comunicarse entre sí y conformar un verdadero complejo cultural que nos ha legado nuestro artista de La Boca.

Entre otras donaciones realizadas por Quinquela, en el barrio de La Boca se encuentran los terrenos sobre los cuales fueron edificados:

El Lactarium Municipal Nº4, inaugurado el 4 de octubre de 1947. La Escuela de Artes gráficas, inaugurada en 1950. El Instituto Odontológico Infantil: inaugurado el 1 de abril de 1959.

En el Instituto Odontológico, al igual que en el Jardín de infantes, el color es el centro de atención. No solo las paredes tienen color, sino también los equipos y sillones con que se atiende a los niños, así como los guardapolvos de dentistas, enfermeros y mucamas.

Pero la generosidad de Quinquela, no se limitó solamente al barrio de La Boca. Sería imposible citar aquí, la totalidad de obras de bien público en las que ha participado, dejando muestras de su infinito amor al prójimo. 

Sin duda, alguna, en Quinquela existió un ser humano maravilloso, de una grandeza moral y espiritual incomparable.

 

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