Antiguamente, el barrio era llamado el Alto de San Pedro, porque allí paraban las carretas para descansar y seguir su camino hasta el Puerto. Al mismo tiempo, el "Alto de San Pedro", era el "Hueco de la Residencia", porque muy cerca de allí se había instalado la Compañia de Jesús.
    Los "huecos", eran terrenos baldíos, donde se arrojaban desperdicios y se refugiaban vagabundos. Estos espacios, dieron lugar a la formación de plazas, a cuyo alrededor se levantaban pulperías, fondas y ranchos.
Pedro González Telmo, Patrono de los Navegantes, era un fraile de la Orden Dominicana que vivía en España en el Siglo XIII y se dedicaba a predicar el Evangelio a los navegantes y pescadores de Galicia y Portugal.
En el Siglo XVII, los primeros pobladores del barrio se dedicaban a la actividad relacionada con la vida de los barcos y el puerto, porque Buenos Aires "nacía inclinada devotamente" hacia la margen derecha del Río de la Plata.
     Con el tiempo, ya en el Siglo XIX, el barrio fue poblado por comerciantes y muchos estancieros, habitantes que posteriormente en el año 1871, debido a la epidemia de fiebre amarilla, dejaron el barrio para trasladarse a la zona norte.


Desde uno de tus patios haber mirado
Las antiguas estrellas,
desde el banco de
la sombra haber mirado
esas luces dispersas
que mi ignorancia no ha aprendido a nombrar
ni a ordenar en Constelaciones,
haber sentido el círculo del agua
en el secreto aljibe,
el olor del jazmín y la madreselva,
el silencio del pájaro dormido,
el arco del zaguán, la humedad
esas cosas, acaso, son el poema.

Jorge Luis Borges


Nada mejor para tratar de definir al Barrio de San Telmo, que palabras de Jorge Luis Borges:
             "Recorriendo las calles de San Telmo advertí que la presencia de adoquines desparejos y faroles iluminando sus casas bajas, sólo evocaban una época que "vive" en Buenos Aires. Todos los objetos que nos miran continuamente desde sus vidrieras, nos hablan con su silencioso y quieto lenguaje de la memoria de un barrio que recuerda sus personajes nítidamente a través de ese espíritu misterioso y mágico que queda en cada una de las cosas que se guardan.
             Entonces, sentí, que solamente desde la nostalgia y una historia pasada podía definir el Barrio de San Telmo... y este momento ... estas palabras que ya serán recuerdo... Con la mirada detenida, en la mesa de madera y el café compartido, junto a la melodía de un tango, con imágenes de esquina y antaño".