3- Bar Británico

Ubicado en la esquina de Defensa y Brasil, es uno de los bares tradicionales, que conserva el "Salón para Familias". Sus ventanas contemplan la melancólica presencia del parque, que guarda infinitas historias de todos los seres que caminaron y permanecieron por sus senderos, sus bancos y secretos rincones.

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Quizá recordemos, que desde una de estas mesas, con el tibio sabor del café, Ernesto Sábato perdía su mirada en el encuentro de sus personajes que se debatían nostálgicamente.

"Melancólicamente lo imaginaba en aquel viejo parque, con la luz crepuscular demorándose sobre las modestas estatuas, sobre los pensativos leones de bronce, sobre los senderos cubiertos de hojas blandamente muertas.

A esa hora en que comienzan a oirse los pequeños murmullos, en que los grandes ruidos se van retirando, como se apagan las conversaciones demasiado fuertes en la habitación de un moribundo; y entonces el rumor de la fuente, los pasos de un hombre que se aleja, el gorjeo de los pájaros que no terminan de acomodarse en sus nidos, el lejano grito de un niño, comienzan a notarse con extraña gravedad. Un misterioso acontecimiento se produce en esos momentos: anochece. Y todo es diferente: los árboles, los bancos, los jubilados que encienden alguna fogata con hojas secas, la sirena de un barco en la Dársena Sur, el distante eco de la ciudad. Esa hora en que todo entra en una existencia más profunda y enigmática. Y también más temible, para los seres solitarios que a esa hora permanecen callados y pensativos en los bancos de las Plazas y Parques de Buenos Aires."

Ernesto Sábato.