Ubicado en el Barrio de San Telmo, está limitado por las calles: Defensa, Brasil, Av Paseo Colón y Av Martín García.

Exponente significativo de arquitectura para vivienda suntuaria, el conjunto permite apreciar cómo vivían las familias acomodadas en el Siglo XIX. Ya en 1846, la vivienda original que construyera Carlos Ridgley Horne, era conocida popularmente como "la Quinta de los ingleses". En ella se realizaban grandes fiestas de la sociedad porteña. Cuando la vivienda es adquirida por José Gregorio Lezama en 1857, éste no se conforma con efectuar mejoras al interior de la vivienda, por el contrario se preocupa especialmente por mejorar la estructura de los jardines, respetando los árboles existentes e incorporando especies exóticas hasta entonces. El extrovertido planteo, contrastante con la introvertida arquitectura del Buenos Aires de entonces catapultó el reconocimiento de la vivienda a nivel popular. En esa relación, la galería exterior, los divisaderos hacia la barranca y el mirador, son el nexo entre la vivienda y los jardines. La demolición de la importante reja que bordeaba toda la propiedad sin negarla fue el costo de la definitiva integración de ésta con el barrio.

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El Parque está emplazado sobre una barranca natural. Basta jugar con nuestra imaginación, para recrear el paisaje hacia el año 1536, cuando este ámbito no tenía árboles, y el río llegaba al pie de la barranca, que constituía una pradera levemente ondulada.

Algunas teorías historiográficas afirman que en las inmediaciones de esta barranca tuvo lugar el primer asentamiento de esta ciudad; a esta concepción se opone Paul Groussac, afirmando que el lugar sería en la "Vuelta de Rocha".

A fines del Siglo XVIII, la Real Compañía de Filipinas instaló en el parque el depósito de negros esclavos.

En el año 1806, durante la Primera Invasión Inglesa, el Gral. Beresford entró por la calle San Martín (hoy Defensa) derrivando las últimas fuerzas locales en la Barranca de Marcó (hoy Parque Lezama), dirigiéndose después hacia el centro de la ciudad. Años más tarde estas tierras pertenecieron al inglés Daniel Mackinley, quien instaló aquí su quinta frente al río. Sobre el edificio, flameaba el Pabellón Británico, y por ese motivo la gente se acostumbró a llamarla "La Quinta de los Ingleses".

Luego de sucesivos dueños, en el año 1857, la propiedad fue adquirida por Don José Gregorio Lezama, un rico comerciante de origen salteño. Lezama extendió la quinta, la rodeó con un alto cerco de rejas de hierro y enriqueció el ambiente forestal con plantas y árboles exóticos, especies muy costosas y adornó el lugar con estatuas y jarrones.

Hacia 1871, durante la epidemia de fiebre amarilla,la residencia de don José Gregorio Lezama funcionó como Lazareto y en junio de ese año es recuperada por su dueño.

En 1889, cuando muere Lezama, su viuda, doña Angela Alzaga, después de cinco años, formula al Intendente una propuesta: vender a la Comuna la propiedad con el compromiso que su destino debía ser el de un parque público y llevar el nombre de Parque Lezama.

"He ido a ver el Parque de Lezama
en el atardecer de un día cualquiera,
y me he encontrado uno diferente
al que por tantos años conocíera.

Cuando la noche lo llenaba todo
y cuajaban en ella las parejas
erguidas en recónditos senderos
o desmayadas en las altas rejas.

No está siquiera aquel jarrón de bronce
en que cierto crepúsculo dorado
pusimos los levísimos sombreros
y unos versos leímos de Machado.

Patricio, enhiesto Parque de Lezama,
cortado y recortado a mi deseo,
verdinegro por donde te mirase
salvo el halo de oro del Museo."

 

Baldomero Fernández Moreno