Índice:
Introducción.
El orden de la economía social de mercado.
El papel de los agentes sociales.
El componente social del sistema económico.
Desarrollo macroeconómico.
Comercio internacional.
 

La República Federal de Alemania se cuenta entre los principales países industrializados. Por su rendimiento económico global se sitúa en tercer lugar a escala mundial; atendiendo a las cifras del comercio exterior, ocupa incluso la segunda posición. Coopera en el grupo de los siete grandes países industrializados occidentales (el llamado G-7), los cuales coordinan una vez al año a nivel de jefes de Estado o de Gobierno sus políticas económicas y financieras en las «cumbres económicas mundiales».

En 1997 el producto interior bruto -la suma de todas las mercancías y servicios producidos en un añoalcanzó en los antiguos Estados Federados la cifra récord de tres billones 219.700 millones de marcos. Cada persona activa generó pues a efectos estadísticos 115.000 marcos. El valor deflactado, es decir, real del producto interior bruto se duplicó durante los últimos treinta años e incluso se quintuplicó si se consideran los últimos cuarenta y cinco años. Tomando como base los precios de 1991, el producto interior bruto aumentó de 426.700 millones de marcos en 1950 a dos billones 831.000 millones de marcos en 1997 (antiguos Estados Federados).

El retorno al círculo de las principales naciones industrializadas tras los estragos de la Segunda Guerra Mundial no se debe ni a riqueza en recursos naturales ni a reservas de capital; Alemania se lo debe sobre todo al esfuerzo de sus ciudadanos. La formación y la laboriosidad, la competencia y creatividad de la ciudadanía y el gran margen de actuación que deja la economía social de mercado a los ciudadanos industriosos son factores importantes para el rendimiento económico de un país.

Tras la Segunda Guerra Mundial se habló mucho del «milagro económico alemán». A Ludwig Erhard, que fue el primer ministro de Economía de la República Federal de Alemania, no le convencía en absoluto esa imagen. El afirmaba que no se trató de ningún milagro, sino que «fue la consecuencia de los esfuerzos honrados de todo un pueblo al que, de conformidad con los principios liberales, se le ha concedido la posibilidad de volver a desarrollar la iniciativa humana, la libertad humana y las energías humanas».

 

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El orden de la economía social de mercado. El sistema económico implantado en la República Federal de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial se rige por los principios de la economía social de mercado. Este sistema económico significa a la vez un abandono del «todos contra todos» propugnado por el liberalismo manchesteriano temprano y una renuncia al dirigismo estatal en cuanto a las decisiones empresariales y en materia de inversión. La Ley Fundamental, que garantiza la libertad de la iniciativa privada y la propiedad privada, somete estos derechos fundamentales a determinadas condiciones sociales. El Estado asume en la economía de mercado en primer término una función ordenadora. Fija las condiciones marco en las que se desarrolla la actividad mercantil. En este contexto son los millones de hogares y las empresas los que deciden qué se consume y qué se produce. La cuestión de qué y cuántos bienes se producen y quién recibe qué parte de los mismos se decide sobre todo en los mercados. El Estado renuncia en gran medida a intervenir directamente en los precios y salarios.

La competencia es la condición sine qua non para el funcionamiento del mecanismo del mercado. Sin competencia no puede haber economía de mercado. La competencia se encarga de que el ánimo de lucro individual desemboque en actividades que sirvan para satisfacer de modo óptimo la demanda. Fomenta el rendimiento y obliga a las empresas a definirse, mediante precios más económicos, productos de mejor calidad, condiciones de pago y entrega más ventajosas o servicios complementarios. Al mismo tiempo, la competencia impulsa los procesos de innovación de las técnicas de fabricación y de los productos y obliga a racionalizar y economizar unos recursos que son escasos.

Evidentemente, la competencia abierta es dura para todos los agentes. Una y otra vez se repiten los intentos de los empresarios de desactivar la presión de la competencia, sea mediante acuerdos entre competidores sea mediante fusiones de empresas. La Ley contra las prácticas restrictivas de la competencia (ley anticartel) del año 1957 está concebida para poner coto a estos intentos. Prohibe acuerdos y contratos que repercutan en la situación del mercado mediante prácticas restrictivas de la competencia; se ha reformado en varias ocasiones para garantizar su eficacia frente a las nuevas conductas restrictivas de la competencia. La Oficina Federal de los Cárteles (Bundeskartellamt), con sede en Berlín, y las entidades anticartel de los Länder velan por el cumplimiento de la ley. Al hilo de la integración europea y de la globalización de la economía la política en materia de competencia está desplazándose paulatinamente hacia la Comisión Europea en Bruselas.

El objetivo del Gobierno Federal sigue siendo fortalecer la competencia y propiciar así un alivio de las cargas de los presupuestos públicos y un abastecimiento más eficiente de los ciudadanos. Para que pueda desarrollarse una competencia intensa necesariamente tiene que haber una base sana de pequeñas y medianas empresas que participen en la economía de mercado. Ante todo es preciso ofrecer una buena plataforma de competitividad a las nuevas empresas que apuestan por la innovación.

A tal fin el Gobierno Federal va a mejorar en particular las condiciones marco para la actividad de la pequeña y mediana empresa, el sector artesanal, los nuevos empresarios y los profesionales autónomos. Está previsto simplificar y concentrar los programas de fomento para las pequeñas y medianas empresas. A fin de mejorar la dotación de capital propio de las empresas se facilitará el acceso al capital riesgo. Para potenciar aún más la capacidad de innovación de la economía se acelerará la transferencia de los resultados de la labor investigadora de las universidades e institutos de investigación a las empresas y su plasmación en productos con salida en los mercados. La capacidad de rendimiento de las empresas depende en gran medida de una mano de obra cualificada. En consecuencia, el sistema de formación profesional dual, de acreditada trayectoria en Alemania, seguirá desarrollándose en colaboración entre las instituciones docentes y las empresas para potenciar al máximo su eficiencia y ajustarlo perfectamente a las necesidades de las factorías. Asimismo, está previsto acelerar el acceso a la actividad autónoma en el sector artesanal, concretamente ofreciendo la posibilidad de obtener paralelamente al ejercicio de la profesión el comprobante de aptitud necesario para alcanzar la titulación de maestro artesano. Las normas legales se desbrozarán para eliminar trámites burocráticos superfluos. La proyectada modernización ecológica para el empleo y el medio ambiente ofrece nuevas posibilidades de trabajo para muchas empresas innovadoras. Mediante el fomento de las innovaciones ecológicas por una parte y el régimen de gravámenes fiscales sobre el consumo de energía se potencia la demanda de nuevos productos y nuevos procesos de producción con buenas expectativas de venta no sólo en Alemania sino a nivel mundial.

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El papel de los agentes sociales. En el marco de la autonomía colectiva los trabajadores y empresarios -comúnmente denominados agentes o interlocutores socialesnegocian libremente los convenios colectivos, que regulan la cuantía de los salarios, la jornada laboral, la duración de las vacaciones y las condiciones generales de trabajo. De ahí que las organizaciones de los agentes sociales, es decir, los sindicatos y las patronales, asuman un papel clave en la vida económica. Su principal tarea consiste en representar con determinación, pero también con moderación, los intereses de sus miembros. A la vez asumen una gran responsabilidad respecto a la economía en su conjunto. Las negociaciones colectivas pueden repercutir profundamente en el funcionamiento del sistema económico. Los agentes sociales de la República Federal de Alemania siempre han sido conscientes de esta responsabilidad. La estabilidad del sistema económico es, en buena parte, mérito suyo.

 

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El componente social del sistema económico. Hasta ahora la paz social se ha venido preservando en la República Federal de Alemania mejor que en más de un país. Esto se debe en buena medida a que en Alemania existe una tupida red de seguridad social para proteger al ciudadano. Es notable sobre todo la protección social de los trabajadores. El sistema social cubre en gran parte los costos financieros derivados de las diversas situaciones (contingencias) que abarca la cobertura social de los trabajadores: vejez, enfermedad, accidente, desempleo, cierre de la empresa o readaptación profesional. Son prestaciones de una sociedad solidaria. La población activa cotiza a los distintos ramos de la seguridad social. El sistema social no abarca, ni mucho menos, únicamente a los trabajadores. Incluye los subsidios por hijos, los subsidios por vivienda, la asistencia social para personas necesitadas y las indemnizaciones a las víctimas de la guerra. Los costes de la seguridad social representan en Alemania un elevado porcentaje del producto social bruto, concretamente en torno a un tercio. En 1997, debido fundamentalmente a la inclusión de los nuevos Estados Federados, la cuota de las prestaciones sociales sobre el producto interior bruto se situó en el 34,4 por ciento. Cada vez es más evidente que este elevado porcentaje del presupuesto social y la carga tributaria necesaria para financiarlo suponen a la vez un lastre para la competitividad y las perspectivas del empleo en Alemania. Es preciso reducir este lastre sin perjudicar la seguridad social. El Gobierno Federal elaborará fórmulas para modernizar la seguridad social. En este contexto la autocobertura de los ciudadanos reviste creciente importancia a efectos de lograr que los gastos de la seguridad social puedan seguir sufragándose en el futuro. No obstante, se mantendrán los elementos esenciales de la seguridad social, ante todo la cobertura básica, que garantiza a todo ciudadano un nivel mínimo de asistencia.

 

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Desarrollo macroeconómico. También en la economía de mercado pueden producirse fenómenos insatisfactorios. El Estado tiene que procurar contrarrestarlos mediante la apertura de los mercados y la política macroeconómica. La meta es asegurar unos precios estables, un alto nivel de empleo y un equilibrio de la economía exterior con un crecimiento económico sostenido y adecuado. Los agentes sociales asumen igualmente una responsabilidad esencial con miras a un desarrollo económico acorde con esas pautas.

El objetivo supremo de la política económica es la reducción del desempleo. La clave para generar empleo estriba en el aumento de las inversiones e innovaciones, que contribuyen a crear puestos de trabajo con proyección de futuro. Esta meta requiere no sólo el concurso del Estado, sino también de las empresas y los sindicatos. Para enfrentar el problema del desempleo desde un enfoque lo más amplio y duradero posible, el Gobierno Federal quiere concluir un «Pacto para el Empleo y la Formación Profesional» con los sindicatos y las empresas. Su objetivo es crear más puestos de trabajo, ofreciendo de nuevo mejores perspectivas de empleo sobre todo a los jóvenes y a los trabajadores de más edad. Los agentes sociales están llamados a buscar fórmulas para lograr que la organización del trabajo se oriente más hacia el empleo e introducir una mayor flexibilidad en los salarios y en el tiempo de trabajo. El sector empresarial ha de intensificar sus esfuerzos para promover la inversión y la innovación y, ante todo, para poner a disposición más puestos de aprendizaje. A tal fin el Gobierno Federal va a mejorar las correspondientes condiciones marco, en especial mediante una política fiscal que rebajará la presión fiscal y contributiva tanto en favor de las empresas como de los ciudadanos. Por otra parte también está previsto modernizar la administración pública y poner en marcha una iniciativa en favor de la innovación en los ámbitos de la educación, la investigación y la ciencia.

En la coordinación de la política económica y financiera intervienen los siguientes órganos:

El Consejo de análisis coyuntural del sector público. Está constituido por los ministros federales de Economía y Hacienda, un miembro de cada gobierno regional y representantes de los municipios y mancomunidades. El Banco Federal Alemán puede participar en las consultas, que se celebran al menos dos veces al año. El Consejo procura unificar la actuación de todos los implicados en la política coyuntural.

El Consejo de Planificación Financiera. Tiene una composición similar y se encarga de coordinar la planificación financiera de la Federación, los Estados Federados y los municipios. La Federación y los Estados Federados están obligados a elaborar planes presupuestarios con una proyección de varios años, a fin de ajustar los ingresos y gastos públicos a las posibilidades y exigencias de la economía nacional.

También el asesoramiento técnico-científico es entre tanto un elemento irrenunciable para los dirigentes políticos a la hora de fijar las líneas de actuación económica. Estas funciones son ejercidas por el Consejo Científico Consultivo del Ministerio Federal de Economía, fundado en 1948, y los diversos institutos de investigaciones económicas, así como por el Consejo de asesores para el seguimiento de la evolución global de la economía, creado en 1963. Este órgano se compone de cinco expertos independientes que presentan cada otoño un informe sobre la situación económica global y una estimación prospectiva, con los cuales se trata de facilitar los procesos de decisión en el seno de las instancias competentes en materia de política económica.

El Gobierno Federal presenta todos los años en el mes de enero un informe económico anual al Bundestag y al Bundesrat. Dicho informe contiene una exposición de las pautas y de los objetivos de la política económica y financiera del Gobierno para el ejercicio en curso y una valoración del anterior dictamen anual del Consejo de asesores económicos.

 

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Comercio internacional. La República Federal de Alemania aboga por el libre comercio internacional y rechaza toda forma de proteccionismo. Dado que exporta en torno a una tercera parte de su producto nacional bruto, depende de la existencia de mercados abiertos. Para la economía alemana es de vital importancia desarrollar el Mercado Único Europeo y, por lo que respecta a la actividad comercial fuera de la Unión Europea, mantener los mercados existentes y abrirse paso en otros nuevos. El rumbo económico interno, basado en los principios de la economía de mercado, tiene su corolario exterior en la firme defensa de los mercados abiertos y del libre comercio internacional.

 

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