Índice:
Introducción
Amantes del Arte y Mecenas.
La Diversidad de los Museos.
Fotos.
Información Adicional.
 

La diversidad de los museos alemanes tiene su origen en la evolución social y cultural del país. En Alemania hay más de 3.000 museos regionales, municipales, de tradiciones populares, privados, tesoros eclesiásticos, museos diocesanos, catedralicios, residencias, castillos, palacios y museos al aire libre. Los museos nacen con el paso de los siglos de las colecciones principescas, eclesiásticas y, posteriormente, burguesas.

Las colecciones de los príncipes no estaban pensadas para edificar y contentar al común de los mortales. La intención de los gobernantes era exhibir ante sus perplejos coetáneos la inaudita riqueza de sus tesoros artísticos. Por ejemplo en Munich, que ya en el Siglo XVI era un centro artístico de rango internacional, los duques bávaros no sólo coleccionaban obras de arte, sino también autómatas, aparatos, instrumentos de música, minerales y objetos exóticos. De la «Bóveda Verde» de los soberanos de Sajonia en Dresde, que durante el Siglo XVII seguramente fue la Mayor Cámara del Tesoro de Europa, surgirían una pinacoteca, un museo de matemáticas y física y un museo de mineralogía.

Aparte de los soberanos, también algunos burgueses acaudalados reunían sus propias colecciones. Debido a esa pasión por el coleccionismo, con el tiempo se produjo en Alemania un fenómeno de «musealización» casi completa en todos los campos del arte y de las artes aplicadas. Sobre todo los museos más importantes se esfuerzan por presentar al público colecciones lo más representativas posibles. Sin embargo, casi todos los museos se ven obligados a guardar infinidad de piezas en los sótanos y almacenes por falta de espacio; estas piezas se presentan al público en exposiciones extraordinarias.

Se expone casi todo: desde Rembrandt y Picasso hasta tapices (Kassel), utilería vitivinícola (Coblenza), meteoritos (Marburgo) o momias encontradas en turberas (Schleswig), pasando por aparatos de óptica (Oberkochen) o el vehículo anfibio más antiguo del mundo, reconstruido con piezas originales (Bremerhaven).


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AMANTES DEL ARTE Y MECENAS. Hoy en día los museos alemanes, lo mismo los tradicionales que los modernos, procuran conectar con el público de todos los niveles culturales. Actualmente los alemanes van al museo con la misma naturalidad con que antes iban al cine; para visitar las grandes exposiciones monográficas de los clásicos del arte moderno se forman largas colas en las taquillas. Cada año más de 100 millones de personas visitan los museos alemanes, que en algunas grandes ciudades constituyen auténticos conglomerados museísticos, por ejemplo en la ribera del Meno a su paso por Francfort o en Berlín, donde la Fundación Patrimonio Cultural Prusiano, creada en 1951, tiene las colecciones de la vieja Prusia repartidas en varios museos monográficos.

El boom de los museos se beneficia asimismo, al igual que antaño, del mecenazgo de ciudadanos potentados. Uno de los más famosos es el empresario renano Peter Ludwig, fallecido en 1994, que donó muchas obras modernas a museos de todo el país, la mayoría de nueva construcción. En el «Ludwig-Forum» de Aquisgrán, una antigua fábrica de paraguas, ocupan un lugar destacado las obras de diversos artistas de la antigua RDA; en el antiguo Deutschherrenhaus de Coblenza se expone su Colección de Arte Francés Contemporáneo.

En Bonn el «Centro de Arte y Exposiciones de la República Federal de Alemania» (1992) y la «Casa de la Historia de la República Federal de Alemania» (1994) atraen a miles de visitantes. En Berlín el «Museo de la Historia Alemana» ofrece una visión global de la historia alemana hasta los tiempos presentes.

Los museos de historia de la civilización y etnología ocupan un lugar muy destacado por la riqueza y diversidad de sus fondos. El Museo Alemán de Munich ofrece un recorrido por el desarrollo de la técnica y las ciencias naturales a base de piezas originales y modelos. El Museo Nacional Germánico de Nuremberg alberga la mayor colección sobre la historia del arte y la cultura alemanas, desde la prehistoria hasta el Siglo XX. Mención aparte merece la extraordinaria concentración de célebres museos de etnología en un país que sólo durante un breve período fue potencia colonial, si bien dio al mundo importantes descubridores e investigadores de culturas exóticas. Junto a los Museos de Berlín merecen especial mención el Museo Linden de Stuttgart y el Museo Roemer-Pelizaeus de Hildesheim.

Las exposiciones monográficas cada vez tienen mejor acogida entre el público. En este tipo de muestras los museos pueden echar mano de sus ricos fondos para ilustrar algún tema concreto. Exposiciones Históricas como «El Mundo de los Staufen», organizada en 1977 en Stuttgart, o «Prusia – Intento de un Balance» (1981) y «Mundos de la Vida Judía» (1991), ambas celebradas en Berlín, tuvieron un eco extraordinario, al igual que la muestra «Los Francos, Abanderados de Europa», organizada a finales de 1996 en Mannheim. En el edificio Gropius de Berlín se celebró a finales de 1996 bajo el título «Marianne y Germania» una gran exposición sobre la historia de las relaciones franco-alemanas. La exposición «1848 La Marcha Hacia la Libertad», presentada en el verano de 1998 en la galería Schirn de Francfort del Meno, fue por su rigor y a la par su planteamiento popular un auténtico hito como propuesta de aproximación a la evolución histórica de la democracia alemana.

En 1993 se celebró con arrollador éxito en la Kunsthalle de Tubinga la mayor exposición de todos los tiempos dedicada a la obra de Cézanne; otro tanto sucedió con la exposición de Renoir a principios de 1996. Mención aparte merecen los voluminosos y magníficamente impresos catálogos de las exposiciones, que presentan a un precio módico no sólo las obras expuestas sino también completas introducciones técnicas, como por ejemplo el de la exposición «August Macke: Acuarelas», presentada entre finales de 1997 y principios de 1998 en el Museo de Arte e Historia de la Cultura de Westfalia, en Münster.

El arte de los países ajenos al ámbito cultural europeo es seguido con gran interés por el público alemán. En esta línea tuvieron enorme repercusión la exposición «La Mujer en el Egipto Antiguo», que atrajo en Colonia a 250.000 visitantes, la muestra «Ciudades Olvidadas del Indo» en Aquisgrán y la organizada en Munich con testimonios de la cultura mogola. En Essen y Munich se presentó (de junio a noviembre de 1994 y de diciembre de 1995 a marzo de 1996 respectivamente) la exposición «Hombres y Dioses en la Antigua China».

El mayor festival mundial de arte moderno es la «documenta», que se celebra cada cinco años en Kassel. En 1997 atrajo a más de 631.000 visitantes.

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LA DIVERSIDAD DE LOS MUSEOS. Gracias a su notable dispersión regional, los museos alemanes son accesibles a gran parte de la población. No existe una política museística centralista, lo cual no significa que los museos no cooperen en una serie de campos como, por ejemplo, la restauración y las medidas de seguridad, la documentación central o la investigación. Estas actividades comunes las gestiona la Federación Alemana de Museos, organismo creado en 1917 que agrupa a los museos de la República Federal. El Instituto de Museología adscrito a los Museos Estatales del Patrimonio Cultural Prusiano, con sede en Berlín, cumple un cometido similar. También es notable la variedad de los edificios que albergan los museos. Junto a los Templos del Arte del Siglo XIX existen edificios de nueva planta que con frecuencia son auténticos hitos arquitectónicos, como por ejemplo la Nueva Galería del Estado de Stuttgart o el Museo de Arquitectura de Francfort del Meno. Numerosos Museos fueron destruidos durante la Segunda Guerra Mundial, si bien la mayor parte de sus fondos se evacuó a tiempo. Los estragos causados por la guerra todavía no han podido repararse en su totalidad. Por ejemplo, tuvieron que pasar más de treinta años para que se completara la rehabilitación de la Neue Pinakothek (Nueva Pinacoteca) de Munich. En junio de 1998 se reinauguró en un nuevo edificio (arquitectos Hilmer, Sattler y Albrecht) la Pinacoteca de Berlín, cuyos fondos, dispersados tras la Segunda Guerra Mundial, han vuelto a reunirse bajo un solo techo.

 

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Información Adicional:

Deutscher Museumsbund Lingnerplatz 1, 01069 Dresden


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