Índice:
Introducción.
Operas y Orquestas.
Directores y Solistas.
El Repertorio.
Los Clásicos Modernos y la Vanguardia.
Música Pop.
Música para Todos.
Fotos.
Información Adicional.
 

La música atrae al público en sus más diversas manifestaciones, desde Beethoven hasta Stockhausen, de Anne-Sophie Mutter a Albert Mangelsdorff, de las canciones populares a los «Scorpions», de «La Flauta Mágica» a «Cats», en grandes auditorios o en antiguos almacenes. Muchas grandes urbes tienen su propia orquesta y su propia ópera. A intervalos regulares, casi siempre con periodicidad anual, se celebran más de cien festivales de música a nivel local y regional. Directores, orquestas y solistas de todo el mundo admiran la actividad musical en Alemania, entre otras cosas por sus planteamientos innovadores y experimentales.

 

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ÓPERAS Y ORQUESTAS. Parte de los 121 auditorios -todos ellos subvencionados en la actualidad por el Estado y las 141 orquestas profesionales que existen en Alemania tienen una larga tradición. El teatro de la ópera más antiguo está en Hamburgo, fue construido en 1678. Los Teatros de Ópera más modernos, equipados con las más avanzadas técnicas escénicas, están ubicados en Colonia y Francfort del Meno. Berlín tiene tres teatros de ópera. Entre los edificios más bellos se cuentan el Teatro Nacional de Múnich y la Opera Semper de Dresde, ambos de estilo renacentista italiano.

Entre las orquestas sobresale la Filarmónica de Berlín, considerada la más perfecta. Sin embargo, también la Filarmónica de Múnich, la Sinfónica de Bamberg, la Gewandhaus de Leipzig y la Staatskapelle de Dresde, así como numerosas orquestas sinfónicas de radiodifusión, gozan de gran prestigio a nivel internacional.

 

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DIRECTORES Y SOLISTAS. En el mundo de la música alemana es habitual un fluido intercambio de artistas de reconocido prestigio internacional y nuevos talentos. Estrellas de todo el mundo actúan en las salas de conciertos y teatros de ópera. La Orquesta Filarmónica de Berlín la dirige un italiano, Claudio Abbado, sucesor de Herbert von Karajan, fallecido en 1989. A su vez muchos artistas alemanes trabajan en el extranjero. Kurt Masur es director de la Filarmónica de Nueva York y Christoph von Dohnányi de la Orquesta de Cleveland. Solistas alemanes como la violinista Anne-Sophie Mutter, la violista Tabea Zimmermann o el trompetista Ludwig Güttler y cantantes como Hildegard Behrens, Waltraud Meier, Kurt Moll, Dietrich Fischer-Dieskau, Peter Hofmann, René Kollo y Peter Schreier se cuentan entre los mejores profesionales del mundo.

 

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EL REPERTORIO. La música de los grandes clásicos se interpreta en muchos lugares, también en festivales, ya tradicionales, dedicados a la obra de un compositor determinado (véase el Capítulo «Los Festivales»). Es el caso de Ludwig van Beethoven (cuya casa natal en Bonn es visitada por melómanos de todo el mundo) en el Festival Internacional Beethoven, en Bonn, o Georg Friedrich Händel en Gotinga y Halle. Los Festivales de Bayreuth, en los que se representan las óperas de Richard Wagner, siguen siendo una atracción de primer orden. A la música de Johann Sebastian Bach se han consagrado Helmut Rilling (fundador y director de la Gächinger Kantorei y de la «Academia Internacional Bach») y diversas formaciones de Leipzig, Dresde, Stuttgart o Munich. Dentro del género operístico ocupa la primera posición «La Flauta Mágica» de Mozart, con cerca de 380.000 espectadores en Alemania en 1996; entre las operetas, la más aclamada por el público sigue siendo «El Murciélago» de Strauß. El mundo del musical está viviendo un enorme auge: «Cats», de Andrew LLoyd Webber, lleva diez años en cartel en Hamburgo. «Miss Saigon», «Sunset Boulevard», «Los Miserables», «Starlight Express» y «Grease» son otros títulos de éxito; en las grandes ciudades se han construido salas especiales para la representación de obras de este género.

En relación con el ballet alemán, en los años sesenta se habló de un «milagro». Esto se debió fundamentalmente a la extraordinaria labor del sudafricano John Cranko en el Ballet Estatal de Stuttgart, continuada por la brasileña Marcia Haydée. En fecha más reciente son de destacar los modernos e innovadores montajes de Pina Bausch y su teatro danza de Wuppertal, que han sido un gran éxito de crítica y público en todo el mundo, así como las propuestas de John Neumeier en Hamburgo y de Hans Kresnik en Berlín. El género ligero de la revista tiene su baluarte más famoso en el Friedrichstadtpalast de Berlín.

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LOS CLÁSICOS MODERNOS Y LA VANGUARDIA. También los clásicos de la música moderna figuran regularmente en los programas de conciertos; por ejemplo, Paul Hindemith, Igor Stravinski, Arnold Schönberg y Béla Bartók, pero sin olvidar tampoco a Boris Blacher, Wolfgang Fortner, Werner Egk y Carl Orff, quien con su famosísimo método pedagógico (elementos rítmicos en conexión con la voz) facilitó el acceso de los niños a la música, y Bernd Alois Zimmermann, audaz vanguardista que se ha asegurado muy pronto un lugar en el olimpo de la música con su ópera «Los soldados».

Los compositores de hoy tratan de acercar al público a la música moderna con grandes óperas y efectos especiales lejos de las consabidas armonías. Hans Werner Henze presentó en 1990 la ópera «El mar traicionado», pieza de gran dinamismo, basada en una novela del japonés Yukio Mishima. En 1997 se estrenó en Munich con gran éxito su ópera «Venus y Adonis». Aribert Reimann, que experimenta con acordes de 20, 30 y más tonos, estrenó en Munich su ópera «Lear» a modo de psicodrama truculento. En 1992 se estrenó su monólogo para soprano «Lady Lazarus», basado en las «Evocaciones nocturnas» de Sylvia Plath. Karlheinz Stockhausen compone óperas visionarias de dimensiones wagnerianas. El argentino Mauricio Kagel, que reside en Colonia y es desde hace años una figura destacada de la vida cultural alemana, utiliza en cuanto «artista total» su propio cuerpo como instrumento musical. El americano John Cage recurrió en Alemania al ordenador para hacer música y Wolfgang Rihm empleó la percusión de modo totalmente novedoso en su «Oedipus». Hoy en día también están en boga las «óperas de cámara» para conjuntos reducidos. Otro tipo de música contemporánea menos espectacular también llega al público gracias sobre todo a las entidades de radiodifusión, que organizan ciclos de conciertos, encargan composiciones y organizan reuniones con carácter de taller; entre las más conocidas figuran las «Jornadas Musicales de Donaueschingen» y los «Cursos Internacionales de Música Moderna» de Darmstadt. El Consejo Alemán de la Música patrocina la interpretación de obras contemporáneas en sus propias series de conciertos y apoya a jóvenes compositores a través de una colección de música contemporánea en CD.

 

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MÚSICA POP. Desde hace unos diez años la música pop alemana vive un enorme auge. Hasta entonces las listas de éxitos estuvieron dominadas casi exclusivamente por los cantantes y grupos angloamericanos. La canción ligera alemana, que en etapas anteriores había gozado de gran popularidad, se mantenía en un muy discreto segundo plano; las estrellas del pop nacional, como por ejemplo Udo Lindenberg, eran más bien la excepción. Al margen del éxito multitudinario hubo, sin embargo, grupos como «Tangerine Dream», «Can» y «Kraftwerk», que sondearon nuevas vías de expresión y se convertirían en pioneros de la música electrónica, y el rock duro de «Scorpions» incluso triunfó en los Estados Unidos. El mundillo del jazz alemán cuenta en la actualidad con músicos de fama internacional, como por ejemplo el trombonista Albert Mangelsdorff, la organista Bárbara Dennerlein y Klaus Doldinger con su grupo «Passport».

A principios de los años ochenta la «nueva ola alemana» demostró que los músicos alemanes podían triunfar con letras escritas en su propio idioma. Posteriormente, Peter Maffay, Marius Müller Westernhagen, Herbert Grönemeyer y el grupo «BAP» de Colonia se consagraron como las máximas figuras del rock nacional. Sus fans siguen llenando los estadios y las salas. También tienen gran éxito los grupos punck «Die Toten Hosen» y «Die Ärzte».

Desde principios de los noventa el panorama del pop alemán es cada vez más abigarrado. Todas las corrientes internacionales tienen cabida: el grupo «Selig» sigue la línea grunge, los «HBlockx» están a caballo entre el rock y el HipHop y «Jazzkantine» fusiona el jazz tradicional con el rap alemán. «Fury in the Slaughterhouse» y «M. Walking on the Water» enlazan con el folkrock anglosajón, en tanto que «Die Fantastischen Vier» triunfan haciendo HipHop con letras en alemán. El pop desenfadado de «Pur» y «Die Prinzen» se contrapone a bandas como «Sterne» y «Element of Crime», cuyas canciones tienen letras más elaboradas. Ultimamente incluso la canción ligera está viviendo un auténtico renacimiento: ídolos de otros tiempos han vuelto a escalar las listas de éxitos.

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MÚSICA PARA TODOS. Más de 300.000 personas se ganan la vida como compositores, intérpretes, pedagogos o técnicos en instituciones científicas y estatales, medios de comunicación y en la industria discográfica. Los profesionales de la música se forman en centros especiales: 23 escuelas superiores de música, unas 65 universidades, once conservatorios y academias, nueve escuelas de música religiosa y cuatro escuelas eclesiásticas, 50 centros de formación especializados y 40 academias de perfeccionamiento. En Alemania existen numerosos concursos para jóvenes talentos. El más famoso es «Jugend Musiziert». Por lo demás la música se cultiva ya desde el colegio. En Alemania había en 1994 más de 1.000 conservatorios, unos 40.000 coros, 25.000 orquestas profesionales y de aficionados y un sinfín de formaciones de todo tipo. La música es asignatura obligatoria en las escuelas de educación general, donde también se promueven los conjuntos. La construcción de instrumentos es una rama artesanal de gran tradición en Alemania; son mundialmente famosos por ejemplo los violines fabricados por los violeros de Mittenwald. Aproximadamente uno de cada cuatro jóvenes alemanes toca un instrumento o canta en un coro; en los conservatorios figuran a la cabeza el piano, la flauta y la guitarra. Para la generación joven oír música está mucho más en boga que ver la televisión. El sector discográfico está en pleno auge: en Alemania se venden cada año unos 240 millones de discos, casetes y discos compactos de producción nacional y extranjera.

 

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Información adicional:

• Deutscher Musikrat e.V. Weberstr. 59, 53113 Bonn 

Internet: http://www.Deutscher-Musikrat.de Correo electrónico: [email protected]

 

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