Índice:
El joven Cine Alemán.
El cine en la RDA.
Adaptaciones Cinematográficas de Obras Literarias.
Tendencias Actuales.
Los Cines y el Público.
La Promoción del Cine.
Fotos.
Información Adicional.
 

EL JOVEN CINE ALEMÁN. Tras la Segunda Guerra Mundial el otrora prestigioso cine alemán se deslizó hacia el entretenimiento trivial. Superada esa fase de estancamiento, en los años sesenta y setenta el séptimo arte vivió en la parte occidental del país una nueva etapa de esplendor. Una nueva generación de cineastas lanzó en 1966, bajo el lema «El Cine de Papá está Muerto», la corriente que se denominaría «Joven cine alemán». Durante las siguientes décadas se rodaron una serie de películas de gran nivel, en las que se tocaron multitud de géneros y temas. En «Abschied von gestern» (1966) Alexander Kluge combinó con gran acierto elementos ficticios y documentales. En «Jeder für sich, Gott gegen alle» (1974) Werner Herzog narró con gran empatía la vida y cuitas del misterioso expósito Kaspar Hauser. Bernhard Sinkel y Alf Brustellin rodaron la deliciosa comedia «Lina Braake» (1975). En obras como «Katzelmacher» (1969), «Die Ehe der Maria Braun» (1978), la epopeya de la gran ciudad que es «Berlín Alexanderplatz» (1980) y «Die Sehnsucht der Veronika Voss», por la cual obtuvo en 1982 el «Oso de Oro» del Festival de Cine de Berlín, Rainer Werner Fassbinder pintó imponentes frescos de la sociedad alemana.

En la década de los ochenta las producciones de los representantes del joven cine alemán también empezaron a obtener buenos resultados comerciales y cosecharon importantes éxitos de público y crítica a nivel internacional. Wim Wenders (nacido en 1945) retrató a personajes de extremo laconismo buceando en busca de su identidad en películas como «Der Stand der Dinge» (1982) o «París, Tejas» (1984), por la cual obtuvo en el año 1984 la Palma de Oro en Cannes y en 1983 el Premio Nacional a la mejor película del año. En 1987 sorprendió al público con su obra «Der Himmel über Berlin» (El Cielo sobre Berlín), en la que cuenta la historia de un ángel que se enamora en Berlín de una trapecista. Margarethe von Trotta conquistó al público con espléndidos retratos de mujeres, como «Rosa Luxemburg», rodada en 1986. «Die bleierne Zeit» (1981) es un acabado y estremecedor examen crítico de la realidad alemana occidental. Werner Herzog (nacido en 1942) se consagró a un tipo de cine de acción sui generis, muy sugestivo y original, tanto por sus extravagantes personajes como por la fascinación de los temas y el exotismo de las localizaciones. Su película «Fitzcarraldo», que en 1982 recibió en Cannes el premio al mejor director, narra la historia de un fanático de la ópera que quiere levantar un teatro en plena selva brasileña.

 

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EL CINE EN LA RDA. Mientras que en la República Federal fue decantándose paulatinamente una oferta cinematográfica de notable variedad, en la RDA el cine estaba financiado y controlado por el Estado. La compañía cinematográfica estatal DEFA producía entre quince y veinte películas propias al año. Sin embargo, a partir de los años sesenta algunos directores jóvenes empezaron a enfocar críticamente el socialismo real y las producciones de las DEFA no siempre se mantuvieron dentro de la línea marcada por el gobierno del Partido Unitario Socialista (SED). Así lo atestiguan películas como «Der geteilte Himmel» (Konrad Wolf, 1964) o «Spur der Steine» (Frank Beyer, 1966), prohibida por la dictadura al poco de estrenarse. «Die Legende von Paul und Paula» (Heiner Carow, 1973) y «Jakob, der Lügner» (Frank Beyer, 1974) también fueron bien acogidas fuera de la RDA. En películas posteriores como «Solo Sunny» (Konrad Wolf, 1979) o «Fariaho» (Roland Gräf, 1980) se sondearon las posibilidades de la libertad de expresión artística y de elección temática en la RDA.

Tras la unificación de Alemania en 1990 la DEFA dejó de producir películas. Sin embargo, los estudios de la DEFA en PotsdamBabelsberg, cerca de Berlín, han logrado dar el salto hacia el futuro: actualmente se están consolidando como uno de los principales centros de producción cinematográfica y televisiva de Europa.

 

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ADAPTACIONES CINEMATOGRÁFICAS DE OBRAS LITERARIAS. Entre los proyectos más ambiciosos de los directores de cine alemanes destacan las adaptaciones de grandes obras de la literatura. El cineasta más conocido en este terreno es Volker Schlöndorff (nacido en 1939), que llevó al cine «El Joven Törless» (1965), basada en la novela de Robert Musil, y «El Honor Perdido de Katharina Blum» (1975), a partir del texto de Heinrich Böll. Por la adaptación cinematográfica de «El Tambor de Hojalata» de Günter Grass obtuvo en 1979 la Palma de Oro en el Festival de Cannes y en 1980 el Oscar B. También en los años siguientes Schlöndorff se mantuvo fiel al género, destacando especialmente su lograda versión de «Homo Faber» (1991), basada en la novela de Max Frisch. En «Malina» Werner Schroeter recrea la críptica autobiografía de la escritora austríaca Ingeborg Bachmann.«El submarino» (1981), obra de Wolfgang Petersen que tuvo gran éxito de taquilla en todo el mundo, está basado en la novela homónima de Lothar Günther Buchheim. En 1997 se repuso con gran éxito de público un montaje retocado de esta película.

Un excelente ejemplo del nuevo cine realista con raíces regionales es «Herbstmilch» (1988) de Joseph Vilsmaier. Esta película, basada en la autobiografía homónima de una campesina bávara, Anna Wimschneider, es una de las obras más conseguidas del cine alemán reciente. Después de narrar los horrores de la guerra en «Stalingrado» (1993), Vilsmaier rodó «Schlafes Bruder» (1995), que cuenta la trágica historia de un músico de gran talento. Un sonado éxito de crítica y público fue su película «Comedian Harmonists» (1997), que recrea la carrera del inigualable sexteto vocal alemán del mismo nombre a finales de los años veinte y principios de los treinta.

 

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TENDENCIAS ACTUALES. A lo largo de los últimos años los cineastas alemanes también han empezado a aventurarse en el resbaladizo género de la comedia y la sátira, logrando gran resonancia entre los aficionados. En «Ödipussi» (1988) y «Pappa ante portas» (1990) Loriot apuesta sin estridencias por la comicidad de las situaciones cotidianas, en tanto que el cómico Otto Waalkes explota en cuatro títulos su talento para la chirigota, la mojiganga y la astracanada. Helmut Dietl arrasa con sus punzantes sátiras sociales: en «Schtonk» (1991) se mofa en clave de comedia del supuesto descubrimiento del Diario de Hitler por la «Stern» y en «Rossini» (1996) desenmascara las vanidades y veleidades de la flor y nata del mundillo cinematográfico de Munich.

Hoy el género preferido del público es sin duda la comedia sociológica, una especie de comedia de costumbres puesta al día. Doris Dörrie dio el pistoletazo de salida con «Männer» (1985), chispeante y pícara historia de un clásico triángulo. Tras algunas incursiones en otros géneros, incluyendo el policíaco («Happy Birthday, Türke», de 1991), regresó a la comedia inteligente con «Keiner liebt mich» (1995). En 1994 Sönke Wortmann («Allein unter Frauen», 1990; «Kleine Haie», 1992) consiguió con «Der Bewegte Mann», versión cinematográfica del cómic de Ralf König, uno de los mayores éxitos de taquilla de la historia del cine alemán. Por último, Detlev Buck aporta con «Karniggels» (1991), «Wir können auch anders» (1993) y «Männerpension» (1995) propuestas frescas y originales al género con su afilado humor norteño.

Durante los últimos años el drama, considerado antiguamente un «feudo» de los cineastas alemanes, ha pasado a segundo plano, aunque siguen surgiendo producciones de gran valor artístico aclamadas por el público y la crítica, como por ejemplo la nueva adaptación de «Kaspar Hauser» rodada por Peter Sehr en 1994, la película de acción policíaca de Dominik Graf «Die Sieger» (1994) o el thriller carcelario de Roland Suso Richter «14 Tage Lebenslänglich» (1996). El debut cinematográfico de Romuald Karmaker con «Die Totenmacher» (1995), en el que Götz George interpreta a un asesino múltiple, despertó gran expectación internacional. En 1996 causaron sensación las óperas primas de Caroline Link («Jenseits der Stille») y Thomas Jahn («Knockin’ on Heaven’s Door»). En 1997 Thomas Stellmach y Tyron Montgomery obtuvieron un «Oscar» por su cortometraje de dibujos animados «Quest».

Las coproducciones internacionales están ganando en importancia para el cine alemán. Bernd Eichinger, el productor alemán de mayor éxito, ya apostó en 1985 por un equipo internacional y un reparto de grandes estrellas al adaptar «El nombre de la rosa», de Umberto Eco. Con «La Casa de los Espíritus» (1993), basada en la novela de Isabel Allende, y «Fräulein Smillas Gespür für Schnee» (1996), versión cinematográfica del bestseller de Peter Hoeg, Eichinger entró en la categoría de las superproducciones estadounidenses. Entre tanto Wolfgang Petersen y Roland Emmerich, especialista en el género de la ciencia ficción, se han abierto paso en Hollywood.


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LOS CINES Y EL PÚBLICO. En 1997 los cerca de 4.300 cines existentes en Alemania registraron más de 143 millones de espectadores. El auge del cine alemán está contribuyendo a que esta cifra siga en aumento. En el extranjero el prestigio del sector cinematográfico alemán se sustenta en buena parte en la gran cantidad de festivales que se celebran en Alemania: junto a los Festivales Internacionales de Mannheim, Oberhausen y Leipzig y diversos festejos y festivales monográficos, como los de Hof, Hamburgo, Lübeck y Múnich, el principal foro alemán de encuentro del sector cinematográfico es el Festival Internacional de Cine de Berlín, la «Berlinale», fundado en 1951.

A pesar de los éxitos del cine alemán, las carteleras de las salas siguen estando dominadas por las superproducciones de Hollywood. Paralelamente, el séptimo arte intenta consolidarse frente a la cada vez más feroz competencia de la televisión y otros medios, en especial la desbordante oferta de espacios de entretenimiento de los canales privados, la televisión por cable y por satélite, las televisiones de pago y el vídeo. Por otro lado, hoy en día muchas películas cinematográficas se coproducen con cadenas de televisión. El fortalecimiento del cine alemán en el marco de la cooperación europea e internacional forma parte de una moderna política cultural y económica. En consecuencia, el Gobierno Federal fomenta el desarrollo de la industria cinematográfica con medidas adecuadas.

En estos momentos el cine alemán está registrando una actividad inversora sin precedentes tanto en el sector de la exhibición como de la producción. Desde principios de los noventa diversos consorcios mediáticos y cadenas internacionales han aumentado sus inversiones en el sector de la exhibición. En muchas grandes ciudades ya funcionan multicines de hasta 18 salas y un aforo de más de 5.000 butacas. Otros proyectos de este tipo se hallan en fase de construcción o planificación. De aquí al año 2000 los empresarios alemanes del sector de la exhibición proyectan invertir cerca de 1,2 millardos de marcos en este tipo de salas monumentales.

 

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  LA PROMOCIÓN DEL CINE. La continuidad de un cine creativo e innovador hecho por realizadores jóvenes se debe en buena medida a la labor de promoción tanto financiera como cultural que vienen desarrollando la Federación y los Estados Federados. En los últimos años el presupuesto total asignado a estos fines por los Estados Federados ascendió respectivamente a más de 150 millones de marcos. Además, el «Patronato del Joven Cine Alemán», institución dependiente de los propios Estados Federados, premia óperas primas de jóvenes valores. Su presupuesto anual asciende a unos dos millones de marcos.

La Oficina de Promoción de la Cinematografía (FFA), que viene funcionando desde el año 1968 en virtud de la Ley Federal de Fomento del Cine (FFG), no se orienta solo a la producción de películas, sino también a la actividad de las salas cinematográficas. Los fondos destinados a este tipo de proyectos proceden de un canon que tienen que pagar todas las salas, las televisiones públicas y privadas y las empresas del sector del vídeo.

Desde el año 1951 el Ministro Federal del Interior concede anualmente los Premios Nacionales de Cinematografía, en forma de bandas de oro y plata, dotadas con premios de hasta un millón de marcos.

La «Oficina de Evaluación Cinematográfica», instituida en 1951 por un acuerdo entre los Estados Federados, clasifica los largometrajes y los cortometrajes según un sistema especial de evaluación, en función de la cual se conceden exenciones o bonificaciones fiscales y subvenciones conforme a la normativa de promoción de la cinematografía. A los cinéfilos estas clasificaciones les sirven de orientación.

 

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Información adicional:

Arbeitsgemeinschaft Neuer Deutscher Spielfilmproduzenten Agnesstr. 14, 80789 München

• Spitzenorganisation der Filmwirtschaft (SPIO) Kreuzberger Ring 56, 65205 Wiesbaden

 

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