Índice:
La Integración Europea.
El Nuevo Tratado de la UE (TUE).
Europa en el Siglo XXI. 
El Consejo de Europa.
La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).
Fotos.
 

LA INTEGRACIÓN EUROPEA. La República Federal de Alemania es desde su fundación en el año 1949 uno de los motores de la integración europea. Los fundadores de la República Federal de Alemania percibieron claramente que la integración europea fortalecería la posición de Europa en el mundo y propiciaría la paz, la libertad y la prosperidad en el continente. El proceso de la integración europea dio lugar a un sistema transparente de estrecha coordinación y cooperación recíproca encaminado a lograr un equilibrio de intereses pacífico entre todas las partes.

Este sistema sumamente exitoso no surgió de la noche a la mañana. En el año 1952 la República Federal de Alemania fundó con Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos en primer lugar la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) y después, en 1957, la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM). En virtud del Tratado de Fusión de 1965 se crearon Órganos Comunes para las tres organizaciones con el propósito de fortalecer el peso político del Consejo y de la Comisión y compactar la labor de estas Instituciones Comunitarias. Otros hitos importantes en la senda hacia la integración de Europa fueron el Acta Única Europea de 1986, el Tratado de la Unión Europea, firmado en Maastricht el 7 de febrero de 1992, y el nuevo Tratado de Amsterdam, del 2 de octubre de 1997.

El Tratado de Maastricht sentó las bases de la Unión Económica y Monetaria, cuya tercera y última fase comienza el 1 de enero de 1999 con la introducción de la moneda única, el Euro. De este modo se establece en Europa la segunda área monetaria más grande del mundo. Desde la entrada en vigor del Tratado de Maastricht la Unión Europea dispone asimismo de una Política Exterior y Seguridad Común (PESC) y de una Política Común en los Ámbitos de la Justicia y de los Asuntos de Interior (JAI). Con ello se han marcado las pautas para su progresión hacia una amplia y auténtica Unión Política.

 

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El NUEVO TRATADO DE LA UE (TUE). Otro paso importante en orden a la profundización de la integración europea es el nuevo Tratado de Amsterdam, que al mismo tiempo sienta las bases para las futuras ampliaciones de la Unión. Alemania ha sido el Primer Estado Miembro en ratificarlo. Una vez concluido el procedimiento de ratificación en los demás países, entrarán en vigor las siguientes mejoras:

La Unión en su conjunto debe estar más próxima al ciudadano. A tal efecto, se ha fortalecido el principio de subsidiariedad, se han mejorado las bases para la protección del medio ambiente y se ha completado la protección de los derechos fundamentales (por ejemplo: principio general de no discriminación, igualdad del hombre y la mujer). El Nuevo Tratado de la Unión también contempla otros sectores de relieve para los ciudadanos, como la radioteledifusión pública, las cajas de ahorros, las iglesias y el deporte.

La política exterior y de seguridad común (PESC) ha de ser más eficaz y «visible». A tal efecto el Secretario General del Consejo asume la función adicional de alto representante de la PESC, asistido en su labor por la nueva unidad de planificación de políticas y de alerta rápida de la Secretaría General del Consejo. Además, la política exterior común cuenta con el nuevo instrumento de las estrategias comunes, cuya adopción corresponde al Consejo Europeo por consenso. Las decisiones necesarias para la aplicación de las estrategias comunes en forma de acciones comunes o posiciones comunes son adoptadas a continuación por el Consejo, a cuyo efecto es necesaria la mayoría cualificada.

Desde el punto de vista de la política de seguridad destaca el acoplamiento de la UEO a la UE y la perspectiva de la posterior integración de ambas organizaciones. Las llamadas Misiones de Petersberg, a saber, misiones humanitarias y de rescate, mantenimiento y restablecimiento de la paz, pasan a formar parte del Tratado de la Unión Europea (TUE). La competencia del Consejo Europeo para definir orientaciones generales se extiende al ámbito de la UEO.

Importantes aspectos de los ámbitos de la justicia y los asuntos de interior se incorporan al procedimiento comunitario, dotado de mayor eficacia (política de visados, disposiciones sobre las fronteras exteriores, derecho de asilo/política en relación con los refugiados, normas de entrada y permanencia para nacionales de terceros países, cooperación judicial en asuntos civiles, parte de la cooperación aduanera, lucha contra el fraude que afecta a los intereses financieros de la Comunidad).

En las materias del ámbito de la JAI en las cuales se mantiene la cooperación a escala intergubernamental, los procedimientos se simplifican mediante el nuevo instrumento de las disposiciones marco. El papel del Tribunal de Justicia se ha ampliado notablemente. Otra novedad es la asignación de funciones operativas a la EUROPOL y la integración de la fructífera cooperación a través del Convenio de Schengen (Acervo Schengen) en el marco de la Unión Europea.

Las cláusulas de flexibilización introducidas en el ámbito de la justicia y de los asuntos de interior ofrecen la posibilidad de intensificar la cooperación entre aquellos Estados que lo deseen y estén en condiciones de hacerlo.

Se refuerza significativamente el papel central del Parlamento Europeo como colegislador, ampliando sus posibilidades de co-decisión y reduciendo el número de procedimientos legislativos a tres, a saber, dictamen conforme, codecisión y consulta.

El Consejo decidirá más a menudo por mayoría cualificada. En la Comisión se fortalece notablemente la posición del Presidente. Por lo que respecta al futuro tamaño de la Comisión y a la ponderación de los votos en el seno del Consejo se ha convenido un plan escalonado que prevé la puesta en marcha de las necesarias reformas institucionales antes de la entrada en vigor de la próxima ampliación.

Un apítulo aparte dedicado a la Política de Empleo constituye el fundamento para el futuro desarrollo de una estrategia coordinada en materia de empleo en Europa. Además el Tratado de la CE incluye los derechos sociales fundamentales con el objetivo de fomentar el empleo. En el Consejo Europeo celebrado los días 21 y 22 de noviembre de 1997 sobre la política de empleo se acordó que las disposiciones del Capítulo dedicado al empleo entrasen en vigor con efectos inmediatos, sin esperar a la ratificación del Tratado.

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EUROPA EN EL SIGLO XXI. Desde su misma fundación, la CE y la UE han gozado de una gran fuerza de atracción, no solo como comunidad económica y comunidad de bienestar y prosperidad, sino también como entidad política y comunidad de valores democráticos. En 1997 la UE celebró el Cuadragésimo Aniversario de la Firma del Tratado de la CEE. A los seis Estados signatarios del año 1957 se les unirían en las sucesivas ampliaciones el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Dinamarca, Irlanda, Grecia, Portugal, España, Austria, Suecia y Finlandia, de forma que actualmente la Unión Europea está integrada por Quince Estados Miembros.

Las fructíferas negociaciones sobre el Tratado de Amsterdam han puesto de manifiesto que los europeos están escribiendo un nuevo capítulo en su historia común. Del éxito de estos esfuerzos dependerá el papel que desempeñen Europa y cada país europeo en el siglo próximo.

Europa se enfrenta a dos grandes retos que trascienden todas las demás tareas: La libertad, la paz y la prosperidad que la UE ya ha hecho realidad en su parte del continente han de extenderse a toda Europa. La misión de la UE es superar las secuelas de los decenios de división que trajo consigo el conflicto Este-Oeste y propiciar la cohesión. Alemania contribuirá a este designio por todos los medios a su alcance.

Por otra parte, Europa debe afianzarse en el proceso de la globalización. Por tanto, tiene que estar en condiciones de enfrentarse con éxito a la creciente competencia internacional a nivel de productos, costos laborales y localizaciones económicas que lleva aparejada la transición de la era industrial a la era de la información. Esta tarea ya no se puede abordar únicamente a escala nacional.

La Unión Europea quiere que se le adhieran otros países, en particular de Europa Central y Oriental. De lo que se trata es de superar de forma duradera la división que durante decenios sufrió el continente por motivos ideológicos y políticos.

A tal fin la UE ha ido concertando sucesivamente Acuerdos de Asociación («acuerdos europeos») con diez Estados de Europa Central y Oriental, a saber, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania, República Eslovaca, Eslovenia, República Checa y Hungría.

El Consejo Europeo celebrado en Luxemburgo en diciembre de 1997 adoptó los acuerdos necesarios para poner en marcha el proceso de ampliación con los diez Estados de Europa Central y Oriental y Chipre. Estos acuerdos se basan en el principio de que los once candidatos están incluidos en pie de igualdad en el proceso de ampliación y las negociaciones de adhesión han de abrirse y cerrarse individualmente y una vez logrados los respectivos avances en las reformas necesarias.

El proceso de adhesión con los once candidatos se inauguró solemnemente el 30 de marzo de 1998. La Unión Europea ofreció a los diez candidatos de Europa Central y Oriental asociaciones individuales de adhesión con el objeto de aproximarlos a la UE.

El 31 de marzo de 1998 la UE inició las negociaciones formales de adhesión con los países más avanzados, a saber, Estonia, Polonia, Eslovenia, la República Checa, Hungría y Chipre. En una primera fase se efectuará con dichos países un cotejo global de sus sistemas legales («sreening») con el objeto de fijar los temas de negociación e identificar los problemas que planteen los en total 31 Capítulos de Negociación.

Sobre la base de los resultados de dicho cotejo, el 10 de noviembre de 1998 la UE entabló con Estonia, Polonia, Eslovenia, la República Checa, Hungría y Chipre negociaciones concretas sobre los primeros Capítulos de Negociación.

El 4 de noviembre de 1998 la Comisión Europea publicó los preceptivos informes sobre los avances de todos los candidatos a la adhesión. Por primera vez se incluyó a Malta, que había reactivado su solicitud de adhesión en septiembre de 1998.

Como elemento complementario de esta filosofía el Consejo Europeo de Luxemburgo ha instituido la llamada Conferencia Europea, que agrupa a los Estados Miembros, los candidatos a la adhesión y otros Estados que en principio podrían incorporarse al proceso de ampliación. La segunda reunión a nivel de Ministros de Relaciones Exteriores se celebró el 6 de octubre de 1998 en Luxemburgo con la participación de Suiza. Los temas de la Conferencia Europea son la política exterior y de seguridad, el medio ambiente, la justicia y los asuntos de interior (en particular el crimen organizado) y la cooperación transfronteriza.

El Tratado de Maastricht estableció como fecha tope para el paso a la Tercera Fase de la Unión Económica y Monetaria (UEM) el 1 de enero de 1999, plazo que se ha cumplido.

El 2 de mayo de 1998 el Consejo Europeo decidió qué Estados Miembros pueden introducir desde el principio la nueva moneda única. Los Estados Miembros que reúnen las estrictas condiciones para participar en el euro son Bélgica, Alemania, España, Francia, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Austria, Portugal y Finlandia. En la práctica la introducción del euro se realizarán en las siguientes etapas:

De 1999 a 2001 las operaciones que no se hagan en efectivo podrán efectuarse tanto en las monedas nacionales como en euros.

• A partir del 1 de enero de 2002 se pondrán en circulación los nuevos billetes y monedas de euro.

• Las antiguas monedas de los Estados Miembros dejarán de ser monedas de curso legal a más tardar el 1 de julio de 2002.


Los Estados Miembros que no puedan o no quieran participar en un primer momento se acoplarán a la Moneda Única Europea mediante un nuevo mecanismo de tipos de cambio. De este modo se evitará el peligro de fractura del mercado interior europeo.

La Resolución sobre la UEM del 2 de mayo de 1998 pasará a la historia. La Unión Económica y Monetaria representa una nueva dimensión para el proyecto de la integración europea. Las relaciones económicas entre los países participantes en la UEM ya sólo pueden considerarse relaciones interestatales en un sentido muy restringido. La responsabilidad conjunta con respecto a la moneda única (desnacionalizada) supone la transformación de un asunto interno en un asunto común. La Zona Euro, con una población de casi 300 millones de habitantes, concentrará el 19,4 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y el 18,6 por ciento del Comercio Mundial. En comparación, los Estados Unidos de América alcanzan un porcentaje del 19,6 por ciento sobre el PIB mundial y del 16,6 por ciento sobre el Comercio Mundial; el PIB de Japón representa el 7,7 por ciento del PIB mundial y sus transacciones comerciales se elevan al 8,2 por ciento del comercial mundial.

Como medio de pago y moneda de inversión y reserva el euro se convertirá, junto al dólar, en la nueva moneda-guía a nivel mundial. Según estimaciones del FMI y la OCDE el euro tendrá más peso que la suma de las monedas nacionales que confluyen en él. Con la nueva moneda única Europa verá notablemente incrementada su capacidad para participar activamente en la configuración del orden del comercio y las finanzas internacionales. Ello supone una formidable vigorización de la posición económica de Europa.

En cuanto Zona de Estabilidad, la Unión Monetaria le permitirá a Europa consolidar su posición ante la globalización de la competencia. Gracias al euro, Europa se convertirá en una potencia financiera de primera fila a nivel mundial. Con el euro, Europa recuperará definitivamente su protagonismo en el escenario internacional. Su fuerza de atracción se extenderá mucho más allá de las fronteras de Europa. Por consiguiente, también contribuirá a la estabilidad del sistema financiero internacional. Para los mercados financieros internacionales el euro será una primera alternativa fiable al dólar. El mercado de capitales del euro será el segundo más importante del mundo en cuanto a liquidez, volumen y extensión. Estará respaldado por una gran potencia económica.

El Banco Central Europeo (BCE), con sede en Francfort del Meno, garantizará la estabilidad del Euro siguiendo el Modelo del Banco Federal Alemán (Bundesbank). El Pacto de Estabilidad aprobado por la UE en 1997 evitará mediante la imposición de severas sanciones que los participantes en el euro apliquen políticas presupuestarias poco estrictas, con lo cual respaldará al BCE en su mandato de estabilidad.

Las ventajas de la moneda única para las economías de los países participantes, de clara proyección exportadora, y para Alemania en particular saltan a la vista: En el mercado interior europeo desaparecerán los riesgos derivados de las fluctuaciones de los tipos de cambio, de modo que los empresarios tendrán una mayor seguridad al hacer sus cálculos; al mismo tiempo saldrán fortalecidas la transparencia y la competencia. Todo ello propiciará tipos de interés bajos, precios estables y, por consiguiente, puestos de trabajo seguros de cara a un futuro en el que la competencia global será cada vez más dura.

Para cumplir sus tareas la UE dispone de diversas instituciones, cuyas decisiones en parte son directamente aplicables en los Estados Miembros. Los principales órganos e instituciones de la UE son:

• el Parlamento Europeo (PE), que viene siendo directamente elegido por los ciudadanos desde 1979 y que en virtud del Tratado de Amsterdam ha adquirido nuevos derechos de codecisión de gran importancia, que sitúan a esta Institución en pie de igualdad con el Consejo de Ministros,

• el Consejo Europeo, es decir, los Jefes de Estado o de Gobierno y los Ministros de Relaciones Exteriores de los Estados Miembros de la Unión Europea, que fijan las líneas maestras de la política europea,

• el Consejo de Ministros de la Unión Europea, que decide sobre la Política de la Unión. Se reúne en diversas formaciones por carteras (por ejemplo Consejo de Ministros de Transporte, Consejo de Ministros de Medio Ambiente). El Consejo General (de los Ministros de Relaciones Exteriores) es, más allá de la política exterior en sentido estricto, el instrumento central de gestión y coordinación del Consejo,

• la Comisión Europea en cuanto órgano supranacional. Es una institución independiente de los gobiernos nacionales que vela por el cumplimiento de los tratados y elabora propuestas para el desarrollo de la política común.

• el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, encargado de garantizar el cumplimiento del derecho de la Unión Europea, tanto a efectos de aplicación como de interpretación de sus normas. Mediante su jurisprudencia impulsa el desarrollo del derecho comunitario europeo y garantiza una amplia protección de los derechos fundamentales frente a los actos jurídicos de la UE.

• el Comité de las Regiones, al cual pertenecen 24 representantes de los Estados Federados y Municipios Alemanes. Es un órgano de carácter consultivo que asesora al Consejo y a la Comisión en aquellos ámbitos políticos que afectan a las competencias regionales y municipales,

• el Comité Económico y Social, que asesora al Consejo y a la Comisión en relación con los intereses de los agentes sociales, y por último

• el Tribunal de Cuentas, que fiscaliza los ingresos y gastos de la Comunidad y de todos sus órganos.

La UE se va transformando progresivamente en una unión política. Los ciudadanos de los Estados Miembros son a la vez Ciudadanos de la Unión. En virtud de la Ciudadanía de la Unión, todos los nacionales de los Estados Miembros tienen derecho a circular y residir libremente en todos los Estados Miembros de la Unión, con sujeción a determinadas condiciones. Asimismo, tienen derecho de sufragio activo y pasivo en las elecciones al Parlamento Europeo y en las elecciones municipales del Estado Miembro en el cual residan, en las mismas condiciones que los nacionales de dicho Estado. Todo Ciudadano de la Unión puede acogerse, en el territorio de un tercer país en el que no esté representado el Estado Miembro del que sea nacional, a la protección de las autoridades diplomáticas y consulares de cualquier Estado Miembro, en las mismas condiciones que los nacionales de dicho Estado. Además, todo ciudadano de la Unión tiene el derecho de petición ante el Parlamento Europeo y puede dirigirse al Defensor del Pueblo nombrado por aquel para someterle sus quejas sobre la labor de los Órganos de la UE.

En los ámbitos de la justicia y de los asuntos de interior los Estados miembros cooperan fundamentalmente en la lucha contra el crimen organizado, que en gran medida opera a nivel internacional y representa un creciente peligro para la Seguridad Interna de Europa. Los narcotraficantes y las bandas que se dedican a la trata de blancas y de inmigrantes ilegales no deben beneficiarse bajo ningún concepto de las ventajas que ofrece la Europa Unida. Otro sector importante es la armonización de la política en materia de asilo y refugiados.

Según el principio de subsidiariedad, en los ámbitos que no sean de su competencia exclusiva, la Comunidad intervendrá sólo en la medida en que los objetivos de la acción pretendida no puedan ser alcanzados de manera suficiente por los Estados Miembros y, por consiguiente, puedan lograrse mejor, debido a la dimensión o a los efectos de la acción contemplada, a nivel comunitario. Con este sistema se logra un razonable equilibrio de intereses entre los niveles de actuación europeo y nacional.

Uno de los elementos cardinales de la Unión es la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC). Se basa en la Cooperación Política Europea (CPE), la cual se convirtió, tras un modesto arranque hace ya más de veinte años, en un importante instrumento de la política exterior europea y en un segmento prioritario del Proceso de Unión. Mediante la integración de la PESC en el marco institucional uniforme de la Unión, la inclusión de la política de seguridad y la progresiva conjugación de la PESC con los demás ámbitos de la UE, en particular la política económica exterior de la CE, se abre paso a una nueva dimensión.

El Tratado de Amsterdam desarrolla la PESC. Según lo previsto, la Unión Europea Occidental (UEO) se consolidará como brazo de la UE en el ámbito de la política de seguridad y defensa, no en competencia con la Alianza Atlántica sino como pilar europeo de la misma. De este modo los europeos podrán asumir una mayor responsabilidad respecto a su propia seguridad y actuar asimismo en situaciones de crisis, utilizando la infraestructura de la OTAN. El insustituible vínculo de seguridad entre Europa y Norteamérica para la autodefensa colectiva no se ve afectado en absoluto.

Con la entrada en vigor del Tratado de Amsterdam el nuevo instrumento de la Estrategia Común facilitará la adopción de decisiones por mayoría a efectos de la aplicación de la PESC y el Alto Representante para la PESC aumentará lo que se ha dado en llamar la visibilidad de la PESC. A su cargo tendrá una nueva unidad de planificación de políticas y de alerta rápida.

La Unión Europea se ha convertido en el Mercado Único más Importante del Mundo. Entre los Quince Estados Miembros de la UE han desaparecido todas las barreras aduaneras y comerciales. Los cuatro pilares del Mercado Interior de la UE son la libre circulación de personas, mercancías, servicios y capitales.

La Unión Europea aplica una política comercial abierta al mundo. Aboga por un orden económico internacional inspirado en los criterios de la economía de mercado y persigue estos objetivos de la política comercial en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La UE asume junto con los Estados Unidos de América un gran protagonismo en el seno de la OMC. Sus relaciones económicas y comerciales con terceros países se basan en una tupida red de acuerdos comerciales, de cooperación y de asociación, concertados con numerosos Estados y Grupos de Estados (por ejemplo en el área mediterránea, el Sudeste asiático, Centroamérica y Sudamérica) y en el ámbito de la exURSS.

El Convenio de Lomé IV (1990-2000), suscrito con setenta países de Africa, el Caribe y el Pacífico (ACP), es la piedra angular de la cooperación en pie de igualdad con los países en vías de desarrollo. El Segundo Protocolo Financiero Anejo a dicho Convenio (1995-2000), aprobado en noviembre de 1995, fijó compromisos de ayuda financiera en favor de los países ACP por un volumen total de 13.300 millones de ECU (cerca de 24.700 millones de marcos), lo cual supone un aumento del 22 por ciento respecto al quinquenio anterior.

Alemania, en cuanto socio económicamente más poderoso, realiza considerables aportaciones financieras netas a la Unión Europea. Alemania está decidida a seguir propiciando la integración de la Unión por todos los medios a su alcance. Sin embargo, en lo sucesivo, las cargas financieras deberán distribuirse de forma más equitativa.

Sobre la base de la «Nueva Agenda Transatlántica» Alemania está tratando de promover en el marco de la Unión Europea la ampliación de la Asociación Euro-Atlántica de cara al Siglo XXI. Los elementos básicos de este proceso son los campos de actuación del comercio y la economía, en particular la supresión de trabas comerciales transatlánticas, la cooperación en el plano de la política exterior, sobre todo con vistas a actuaciones conjuntas en focos de crisis, la regulación de cuestiones globales como el medio ambiente, las migraciones y la lucha contra el crimen organizado, y la intensificación de la cooperación entre los distintos grupos sociales dentro de lo que se ha dado en llamar el diálogo «people to people».

 

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EL CONSEJO DE EUROPA. Esta Organización, fundada en el año 1949, representa el arranque de la integración y la cooperación europea. Los órganos del Consejo de Europa son el Comité de Ministros, la Asamblea Parlamentaria y el Congreso de los Municipios y las Regiones de Europa. De 1996 a 1998 la presidencia de la Asamblea Parlamentaria fue ejercida por una diputada alemana, Leni Fischer. El alemán Hans-Christian Krüger es Secretario General Adjunto, el segundo cargo más importante dentro de la organización. Alemania es junto con Rusia, Italia, Gran Bretaña y Francia uno de los cinco grandes contribuyentes de la organización, los cuales aportan juntos casi las dos terceras partes del presupuesto de la organización, que se eleva a 290 millones de marcos (datos de 1998).

Desde su misma fundación el Consejo de Europa ha luchado por la vigencia de los principios fundamentales de la democracia pluralista, los derechos humanos y el Estado de Derecho, sentando así las pautas para la Europa Democrática. Su amplio programa de trabajo, que prácticamente no excluye ningún campo, constituye el núcleo de la cooperación interestatal de los Estados Miembros. Actualmente una de las prioridades de su labor es, junto al avance de la protección de los derechos humanos, ante todo el acercamiento de los Nuevos Estados Miembros de Europa Central y Oriental a las estructuras europeas. A través de diversos programas de asesoramiento y asistencia de gran alcance, que en parte se desarrollan conjuntamente con la UE y la OSCE, el Consejo de Europa viene fomentando el proceso de reforma democrática y la homologación de los Sistemas Jurídicos de los Países de Europa Central y Oriental.

Entre las 170 Convenciones aprobadas por el Consejo de Europa cabe destacar el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, el Convenio Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes, la Carta Social Europea, la Convención Cultural Europea, la Convención-marco para la Protección de las Minorías Nacionales y la Convención para la Protección de los Derechos del Hombre y de la Dignidad del Ser Humano con respecto a la Aplicación de la Biología y de la Medicina. Las violaciones de los derechos humanos pueden someterse a la Comisión Europea de Derechos Humanos y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El Consejo de Europa está compuesto de 40 Estados Miembros. Desde el año 1990 se han incorporado 16 Estados de Europa Central y Oriental. La ampliación del Consejo de Europa aún no ha concluido: los países transcaucásicos (Armenia, Georgia y Azerbaiyán), así como Belarús, Mónaco, Bosnia y Herzegovina y la República Federativa de Yugoslavia ya han presentado la correspondiente solicitud. En cualquier caso, la fuerza de atracción de la organización trasciende el marco geográfico europeo. Los Estados Unidos de América, Japón y Canadá tienen el estatuto de Observadores. Algunos países no europeos se han adherido o participan en Convenciones y Convenios del Consejo de Europa.

En el Marco del Consejo de Europa el Gobierno Federal aboga por el desarrollo de los severos requerimientos fijados por el Convenio Europeo de Derechos Humanos. El Protocolo Número 11 al Convenio, del 11 de mayo de 1994, que prevé la creación de un Tribunal Permanente de Derechos Humanos en Estrasburgo, fue ratificado por Alemania el 2 de octubre de 1995. Alemania también ha ratificado la Convención Antitortura y sus dos Protocolos Adicionales.

Alemania colabora activamente con la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia, cuyo mandato fue aprobado en la Cumbre del Consejo de Europa celebrada en Viena en 1993. DichaIinstitución verifica la situación nacional de los Estados Miembros del Consejo de Europa en la lucha contra el racismo, la xenofobia, el antisemitismo y la intolerancia y propone medidas a nivel local, nacional y europeo.

En la «Cumbre de la Europa Unida» (octubre de 1997 en Estrasburgo) los Jefes de Estado y de Gobierno de los Cuarenta Estados Miembros del Consejo de Europa y cuatro candidatos a la adhesión aprobaron un Plan de Acción en el cual se congratulan del establecimiento de un Nuevo Tribunal Único de Derechos Humanos a partir del 1 de noviembre de 1998 y acuerdan una prohibición completa de la clonación de seres humanos, recogida en un Protocolo Adicional a la Convención sobre Derechos Humanos y Biomedicina.

A continuación de la Cumbre Alemania asumió a partir del 6 de noviembre de 1997 la Presidencia del Consejo de Ministros por espacio de medio año (hasta el 5 de mayo de 1998).

La primera prioridad de la presidencia alemana fue llevar a la práctica los Acuerdos de la Cumbre, prestándose especial atención al desarrollo de los elevados estándares del Consejo de Europa en materia de protección de los derechos humanos y de las minorías. El 1 de febrero de 1998 entró en vigor la Convención Marco para la Protección de las Minorías Nacionales y el 1 de marzo la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias. Alemania ratificó la Convención Marco el 10 de septiembre de 1997.

Ambos Acuerdos son referencias fundamentales para la protección de las minorías en Europa. Su finalidad consiste en desactivar posibles conflictos ya en un estadio temprano.

La elección de los magistrados del Tribunal Permanente de Derechos Humanos supuso un importante avance en los preparativos de esta institución, que podrá iniciar su actividad el 3 de noviembre de 1998, tal y como estaba previsto. Paralelamente se impulsaron las consultas sobre la designación de un comisionado para los derechos humanos.

La verificación eficaz de los compromisos asumidos por los Estados miembros a través de su adhesión el denominado monitoreo también recibió impulsos adicionales. Para eliminar los déficit democráticos constatados, el Consejo de Europa dispone de un acreditado instrumento como es su programa de democratización.

El Consejo de Europa también ha seguido intensificando sus esfuerzos en la lucha contra el abuso sexual de menores. El 28 de abril de 1998 se celebró en Estrasburgo una reunión de continuidad con notable resonancia del congreso mundial celebrado en 1996 en Estocolmo contra la explotación sexual comercial de los niños.

Asimismo, se siguió promoviendo la cooperación con organizaciones internacionales como la OSCE, la UE y la ONU. En 1999 y 2000 el Consejo de Europa organizará a nivel europeo los encuentros preparatorios para la Conferencia Mundial Contra el Racismo, que se celebrará en el año 2001.

Además, actualmente el Consejo de Europa está reformando en profundidad sus estructuras con el objeto de mejorar sus métodos de trabajo y lograr una división del trabajo más eficiente con las demás organizaciones europeas, en particular con la OSCE.

Un hito de gran trascendencia durante la presidencia alemana fue la ratificación por parte de Rusia del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, que por tanto ya ha sido ratificado por los cuarenta Estados miembros del Consejo de Europa. Este hecho patentiza elocuentemente la superación definitiva de la división de Europa y el significativo aporte del Consejo de Europa a una Europa basada en la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos.

 

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LA ORGANIZACIÓN PARA LA SEGURIDAD Y LA COOPERACIÓN EN EUROPA (OSCE). La OSCE, integrada por un total de 54 Estados (todos los países europeos, los Estados sucesores de la antigua Unión Soviética, así como los Estados Unidos de América y Canadá; la participación de la República Federativa de Yugoslavia por el momento está en suspenso), es el único Foro de Cooperación Paneuropea. Entre los principales documentos de la OSCE (anteriormente Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa-CSCE) figuran el Acta Final de Helsinki (1975) y la Carta de París para una Nueva Europa, firmada en 1990, por medio de la cual la OSCE entró en una nueva etapa una vez zanjada la confrontación Este-Oeste. En la Cumbre de la OSCE de 1999 está previsto aprobar una Carta sobre la Seguridad Europea. Los Estados participantes en la OSCE propugnan el respeto irrestricto de los derechos humanos, la democracia, el Estado de Derecho, la libertad económica, la justicia social y la unidad de Europa. Con ello se han comprometido a observar unos elevados valores comunes en sus relaciones entre sí y con sus ciudadanos.

La OSCE es el techo bajo el cual los 54 Estados Partes tratan de acordar reglas uniformes para el arreglo pacífico de controversias, normas para imponer la vigencia de los derechos humanos y los derechos de las minorías y dispositivos de cooperación entre Estados Socios dotados de los mismos derechos.

En el desempeño de sus funciones la OSCE coopera estrechamente con la ONU, la OTAN, la UEO, el Consejo de Europa y la UE. En la reunión celebrada en Copenhague en diciembre de 1997 el Consejo de la OSCE fijó los principios rectores que han de inspirar esta cooperación, a saber: evitar duplicidades, aprovechar las ventajas comparativas, generar efectos sinérgicos y descartar un orden jerárquico y una competencia mutua entre las distintas organizaciones.

Como Organización, la OSCE, a diferencia de la CSCE, que en su día consistió esencialmente en una Sucesión de Conferencias, dispone de instituciones y órganos permanentes. El Consejo Permanente de la OSCE se reúne periódicamente en la Sede de la Secretaría en Viena; el Comisionado de la OSCE para la libertad de los medios de comunicación también tiene su sede en Viena, la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (OIDDH) tiene su sede en Varsovia y el Alto Comisionado para las Minorías Nacionales está instalado en La Haya.

Hoy en día la OSCE asume diversas funciones operativas ante todo en el ámbito de la pronta alerta, prevención de conflictos y gestión de crisis. Uno de los instrumentos más importantes de la OSCE a este propósito son las Misiones de la OSCE, dotadas de un mandato político.

Por su volumen de efectivos (cerca de 2.000 colaboradores internacionales) y su espectro de tareas (control del cumplimiento de los compromisos asumidos por el Gobierno Serbio en Kosovo, del alto el fuego entre las partes en conflicto y del retorno de los refugiados y desplazados, así como la participación en el arreglo pacífico del conflicto por cauces políticos), la misión de verificación de la OSCE en Kosovo trasciende con creces la proyección de las misiones desarrolladas por esta organización en el pasado. En las dos Misiones de la OSCE de mayor relieve (en Bosnia y Herzegovina y en Croacia) se desempeñan respectivamente más de 200 colaboradores internacionales. En Bosnia y Herzegovina la OSCE ha organizado y observado los comicios celebrados desde 1996. En virtud de los Acuerdos de Paz de Dayton está encargada, asimismo, de coadyuvar al respeto de los derechos humanos y respaldar la aplicación de medidas de control de armamentos y de fomento de la confianza para evitar una reanudación de las hostilidades. En Croacia la OSCE prosigue la labor de la Misión UNTAES de las Naciones Unidas, contribuyendo por ejemplo a la reintegración y repatriación de refugiados en Eslavonia Oriental.

Gracias al Convenio sobre Procedimientos de Arbitraje y Conciliación en el seno de la OSCE, surgido de una iniciativa francoalemana, que quedó abierto a la firma a finales de 1992 y entró en vigor el 5 de diciembre de 1994 y al cual pertenecen en la actualidad 25 Estados, la OSCE dispone de mecanismos para el arreglo pacífico de controversias. El Tribunal de Arbitraje y Conciliación en el Seno de la OSCE, establecido en virtud de dicho Convenio, tiene su sede en Ginebra.

Para la República Federal de Alemania reviste gran importancia que la OSCE haya establecido obligaciones de amplio alcance en el ámbito de los derechos humanos, que si bien no son vinculantes a efectos jurídicos, sí tienen enorme incidencia política, dado que fueron consensuadas por todos los Estados participantes. A fin de garantizar un control continuo del respeto de las coordenadas fijadas por la OSCE en materia de derechos humanos se celebran periódicamente reuniones de seguimiento de su implantación, con ocasión de las cuales la situación de los derechos humanos en los Estados participantes se examina crítica y públicamente.

El Alto Comisionado para las Minorías Nacionales, cargo que también fue creado a propuesta expresa de Alemania en la Cumbre de Helsinki de 1992, identifica con la mayor antelación posible las virtuales tensiones de carácter étnico y coadyuva a restringirlas y mitigarlas mediante consultas directas con las partes afectadas.

El Cargo de Comisionado de la OSCE para la Libertad de los Medios de Comunicación fue instituido el 1 de enero de 1998 a iniciativa alemana. El Comisionado para los Medios de Comunicación opera como instancia de apelación para los periodistas y tiene el cometido de velar por que los Estados Partes cumplan debidamente los compromisos asumidos en la OSCE en materia de libertad de los medios de comunicación y libertad de prensa.

La OSCE también sigue actuando como foro de diálogo, negociación y cooperación para impulsar el proceso de control de armamentos y desarme y el fomento de la confianza y seguridad, la mejora de los mecanismos de consulta y cooperación en asuntos de seguridad y la reducción de los riesgos de conflicto. A este propósito la Cumbre de Helsinki de 1992 creó el Foro de la CSCE de Cooperación en Materia de Seguridad. En la Cumbre de Budapest (diciembre de 1994) ya se logró aprobar un Código de Conducta que concreta la prohibición vigente del uso de la fuerza mediante normas para el control democrático de las fuerzas armadas y sus operaciones dentro y fuera de las fronteras, así como una declaración relativa a los principios de la no proliferación de las armas de destrucción masiva.

En la Cumbre de Lisboa (1996) se acogió con satisfacción el mandato de adaptación del Tratado sobre las Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE) a las cambiantes condiciones de seguridad en Europa y se aprobó la Declaración de Lisboa sobre un Modelo Común y Global de Seguridad para Europa en el Siglo XXI, que contiene las líneas directrices para el aporte de la OSCE a la construcción de la futura arquitectura de seguridad en Europa.

 

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